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domingo, 6 de septiembre de 2015

Teoria del Super-Yo en el sistema capitalista.




La creación de la imagen psicológica del individuo está íntimamente ligada con su carácter o personalidad, más allá de la acumulación de bienes, mercancía o capital que es el que legitima el funcionamiento, desarrollo y que reproduce constantemente el sistema capitalista basado en el máximo beneficio y en la producción de mercancías a corto plazo, detrás de todo este proceso se erige en esencia la figura psicológica del individuo capitalista o consumista, como podemos observar la principal característica de este perfil psicológico es su afán por acumular o consumir.

La imagen psicológica creada a partir de este modo de vida incluye también el prestigio que adquiere el individuo a partir de sus cualidades que le otorgan el poder para ganar dinero, gastarlo o acumularlo o directamente invertirlo en otros negocios para generar más beneficios con el capital inicial, la formación de la personalidad del individuo en estas condiciones se ve determinada por su carácter basado en su imagen y en el Super-Yo, apariencia del capital que es capaz de producir, reproducir y gastar.

Imagen deformada por la apariencia, fantasmagórica e irreal producida por factores externos pero que a la vez han penetrado en su espíritu para alcanzar su personalidad y consolidarla. Una vez que el Super-Yo es agente reproductivo de Capital en forma de dinero, bienes o consumo, su cualidad máxima es una imagen que define una una serie de aptitudes, habilidades y cualidades que se adaptan al sistema capitalista y que ofrecen la garantía de producción y reproducción máxima en el sistema en el que interactúa.

Esta imagen ligada al Super-Yo, es la imagen del poder y potencia que tiene el individuo para relacionarse con el prójimo, legitimada mayoritariamente por la propaganda, es decir, la cultura, las costumbres, la educación, etc, etc y por su capacidad de reproducir el sistema capitalista de dominación.

Podemos decir entonces, que esta imagen de poder y potencia forma las relaciones sociales del individuo viendo al prójimo en la mayoría de las ocasiones como un enemigo al que hay que someter o directamente anular. Toda cualidad humana en el Super-Yo se ve condicionada por factores externos que la limitan en gran medida.

El hombre en este sistema siempre quiere ser algo, su anhelo es llegar a ser y para eso tiene que competir con el prójimo basándose en el Super-Yo, ante esta contradicción en la que estamos todos inmersos en mayor o menor medida para poder sobrevivir, nuestra esperanza pasa por destruir esta imagen del Super-Yo que nos han impuesto en la infancia y después que hemos interiorizado como tal con nuestra capacidad de asimilación inducida por el auto-engaño.

Seamos anónimos en un mundo donde la mayoría quiere el éxito y el dinero, o como decía Thoreau: “En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad”.

3 comentarios:

Piedra dijo...

Yo creo que más que una necesidad psicológica es una necesidad física, nos imponen, o nos imponemos un sistema que marca nuestro modo de vida, no podemos ser de otro modo mientras tengamos este tipo de mundo, hemos creado el sistema pero es el sistema quien nos controla, aunque sea absurdo.

La sociedad es un gran cuartel donde todos queramos o no nos explotamos mutuamente aun sin pretenderlo y hasta a veces sin desearlo.
Todos los que tenemos encima nos explotan y nosotros explotamos a todos los de debajo,¿que no tengo nadie debajo? simplemente comprando una camiseta de 5€ fabricada en Vietnam ya soy cómplice de la explotación a que fue sometida la mano de obra esclava que lo hizo posible y no tengo opciones, tengo que comprar ropa para vestirme, sin pretenderlo estoy explotando a gente que está por debajo mía.

Salud!

Albert dijo...




Así es, quería destacar sobretodo la imagen psicológica porque es la que determina en buena medida el carácter del individuo, que él mismo ha interiorizado desde la infancia, es posible que inconscientemente al no saber cómo funciona el sistema y al imponérselo la familia, la escuela y en general, la sociedad, por ejemplo, como me pasó a mi.

De todos modos, esta imagen que sin duda alguna está consolidada en la gran mayoría de los individuos y es la que determina las relaciones sociales del sistema, es posible con un auto-análisis psicológico del individuo previo y después consciente, de la situación en general, destruirla en buena medida. De lo contrario estaría incurriendo en un grave error y toda la teoría no serviría para nada, seríamos meros objetos de un sistema diseñado para la manipulación y el sometimiento sin posibilidad de escapatoria.


Mi propuesta es la destrucción de la imagen creada por el sistema capitalista, es decir, no ser nada en éste, para poder serlo en otro sistema más igualitario, justo y ético.

Albert dijo...

Pensémoslo bien, ¿de verdad tiene algún sentido la vida del individuo en el sistema capitalista?