In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


Todo está sujeto a interpretaciones, por lo tanto la realidad es subjetiva y las formas de pensar y vivir son caóticas y conflictivas. El pensamiento enmascara a menudo la verdad de los hechos. La realidad ya no puede ser objetiva. Todo pasa por el filtro del pensamiento y el individuo deja de observar los hechos tal como son.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Reflexiones sobre el Capitalismo

El Capitalismo ha triunfado no por una ideología en concreto o por varias sino por su cosmovisión de la vida que ha impregnado profundamente el espíritu del individuo llevándolo a un callejón sin salida al estar sometido por fuerzas que no puede dominar. El materialismo es la religión del Capitalismo, la que ha despojado y vaciado de sentido espiritual la vida del ser humano.

El precio del progreso y la modernidad es el aislamiento. Este encapsulamiento o aislamiento en la vida privada es uno de los principios fundamentales del Capitalismo. La vida pública está cada vez más cercenada por el aparato propagandístico que despliega el Sistema de dominación con todas sus técnicas de manipulación que fomentan el consumismo y el entretenimiento a gran escala. Apenas hay relaciones de amistad al estar condicionadas por los intereses particulares que imperan en la sociedad producto de la división ideológica, religiosa y social.

El ser humano tutelado nunca podrá emanciparse, si espera hacerlo desde la autoridad, ésta lo esclavizará todavía más.

El acto más revolucionario es desobedecer el sistema de valores que se nos impone desde el Poder para la supervivencia.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

“Hacia una Federación de Autonomías Ibéricas” - Felipe Aláiz

La Federación es una fórmula completa de libre acuerdo por
pacto. La autonomía es una fórmula perfecta, anterior, superior y
opuesta a cualquier dogma de partido político porque significa
autodeterminación individual y de ella se deriva toda la vida colectiva,
económica, social y cultural. Estos valores —Pacto, Federación y
Autonomía— ejercidos por los ciudadanos no privilegiados, pueden ser
la base de la futura España: la deseada Iberia.
Es imposible encerrarlos en la estrecha cuadrícula de un partido. En
el partido, el individuo abstracto queda anulado por el voto abstracto. En el
Municipio Libre, es un vecino de carne y hueso que ejerce por sí mismo
todos los derechos naturales y todos los deberes, pactados con sus iguales.
No es un ente cuyo voto en favor de un candidato sujeto al partido, cede a
este partido la voluntad total.
El Municipio Libre, asociación de vecinos, es un mandatario de
éstos para finalidades concretas, como lo es una Junta sindical.
No hay leyes españolas de ningún régimen que consientan
estas realizaciones. Han de impulsar los españoles tales realizaciones
en un nuevo período constituyente revisionista y darles articulación
afirmitiva; que no es fácil determinar por adelantado, pero tampoco
imposible, contando con que el período de 1936-39 puede tener, en
los ensayos iniciados y continuados entonces, mucha base
aprovechable. La tienen también las instituciones populares de
muchos países en su vida local y más extensa, no intervenida por el
Estado; como la tienen las modalidades cooperadoras económicas; las
organizaciones obreras y específicas; las Federaciones de Industria; el
costumbrismo solidario, vivo en algunas de nuestras comarcas; el
apoyo mutuo de innumerables grupos humanos que tienden y
atienden a la administración y no al poder; los planes de mejoras; los
informes técnicos sobre Servicios Públicos; la abundante información
sobre problemas geográficos, económicos, culturales y pedagógicos;
las obras favorables a la supresión del provecho, a la sanidad, a la
producción bibliográfica, a la organización de tantos centros de
enseñanza como existen sin control del Estado; a las comunicaciones
y al tránsito, a la propaganda humanitaria, al arte, al deporte
practicado y no meramente presenciado, etc., etc...
La tierra se socializa. La nacionalidad se disuelve. La riqueza
territorial también. La autoridad puede disolverse por la autonomía.

jueves, 31 de octubre de 2019

Sobre el Imperio Romano.

El Imperio Romano fue pionero en el control  y sometimiento de las sociedades por medio de la técnica, la concentración de población en las ciudades, la propaganda para conquistar otros territorios a través del progreso, los ciencia, la cultura, y cuando no, por la guerra, de esta forma imponía un modus vivendi que fortalecía el Estado como super-estructura de dominio totalitario.

miércoles, 23 de octubre de 2019

"El Síndrome de Sherwood", Tesis Doctoral de un mando policial

“El síndrome de Sherwood” es el nombre de la tesis doctoral escrita por David Piqué, Comisario Jefe del cuerpo policial catalán Mossos d’Esquadra. En ella podemos encontrar varias recomendaciones de la mano de dicho comisario para “combatir” lo que denomina como “el creciente fenómeno okupa y antistema”, con tácticas que traspasan la linea de la legalidad, como infiltraciones en manifestaciones para crear disturbios, o detenciones especialmente humillantes para conseguir sus objetivos.
http://tokata.info/el-sindrome-de-sherwood-tesis-doctoral-de-un-mando-policial/


domingo, 20 de octubre de 2019

Sobre la esclavitud.

La esclavitud perfecta es aquella que no se percibe conscientemente, la que se oculta bajo el manto de las libertades formales del Estado de Derecho. El imperio de la Ley dicta las normas de convivencia y las reglas de juego que acaban por coartar la libertad individual y colectiva del ser humano en nombre de la seguridad del país o del Estado-nación. La dependencia en las instituciones del Estado que otorgan este tipo de libertades formales y cierta seguridad a sus súbditos-ciudadanos es la forma de esclavitud perfecta y la que impide que nunca se puedan emancipar realmente del estado de dependencia al que están permanentemente sometidos por el Sistema de dominación.

Sobre las ideologías

El Capitalismo se oculta bajo el paraguas de las ideologías de los partidos políticos para camuflar su totalitarismo, cuando todos estos son esencialmente capitalistas porque  rinden en última instancia pleitesía y culto al Estado cómo realidad ideológica reinante.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Basta - Ugo Ulive

"Entre las películas del cine político de los sesenta destaca por sobre todo Basta (1969), realizada por Ugo Ulive para el Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes. Se trata de un filme de no ficción que, a través de la analogía con una autopsia, intenta mostrar la realidad oculta bajo un progreso superficial, incluida la antítesis encarnada en los guerrilleros. Los planos realizados en la morgue aproximan este filme al clásico The Act of Seeing with One’s Own Eyes de Stan Brakhage, que es una cinta posterior (1971), con la salvedad de que la de Ulive fue rodada en blanco y negro, y la secuencia en la que la cámara persigue agresivamente a un paciente en un hospital psiquiátrico continúa siendo de antología"

Artículo por Pablo Gamba: "Basta" de Ugo Ulive: El acto cruel de filmar.



martes, 15 de octubre de 2019

Comentario al "Capitalismo como religión" de Walter Benjamin.

La expiación o salvación en el Capitalismo es la acumulación, pero lo acumulación sin fin en éste sólo puede llevar a un estado de desesperación que culmina con la muerte. La redención en el Capitalismo se transforma en un culto a aquella. La liberación no existe como tal en el Capitalismo al ser sustituida por un estado de culpabilización permanente. Por lo tanto el Capitalismo es una religión que libera a los poseedores y esclaviza a los desposeídos del estado de desesperación en una larga carrera hacia la destrucción.

jueves, 10 de octubre de 2019

Battipaglia, autoanálisis de una revuelta

Reunidos en la Cámara de Trabajo local, los ciudadanos de Battipaglia asisten a la proyección de Cinegiornale No. 5, "Battipaglia", dedicada a los hechos que, un año antes, habían llevado a la muerte de Teresa Ricciardi y Carmine Citro, muertos en el enfrentamiento con la policía mientras luchaban por el derecho al trabajo. Se proponen nuevos testimonios a la investigación de los hechos, con intervenciones de los protagonistas y la participación de los espectadores. El siguiente debate es una evaluación colectiva de esa historia, en la que aquellos que no tienen voz o espacio en la información oficial pueden, al menos en esta ocasión, afirmar su punto de vista. Un año después, nadie fue declarado culpable por la muerte de los dos jóvenes de Battipaglia, y los ciudadanos exigen justicia. Nada ha cambiado en los problemas que afectan a esta tierra (desempleo, condiciones de vida, emigración), por lo que la única respuesta posible es comenzar a luchar nuevamente.



En 1968, la gente de Battipaglia tomó las calles para protestar por el cierre de algunas fábricas de su zona.

La intervención policial injustificada y violenta creó una situación llena de tensión que causó incidentes y enfrentamientos con la población causando finalmente la muerte de dos ciudadanos, algunos heridos y el encarcelamiento de otros cientos de personas.

Dos años después, el documental hace preguntas a los ciudadanos de Battipaglia frente a las imágenes de esos días de rebelión, para reconstruir los eventos, para averiguar el resultado de las investigaciones y los juicios que tuvieron lugar, para verificar si algo ha cambiado en la pequeña ciudad de Campania que comparte con el resto del Mezzogiorno una condición socioeconómica de verdadera pobreza y miseria.

jueves, 3 de octubre de 2019

Observaciones sobre la propaganda y la Técnica.




Si en la Revolución industrial la dominación se realizó a través del trabajo asalariado en la revolución tecnológica la dominación se lleva cabo mediante el entretenimiento. Los cambios de paradigma en cuanto a la dominación social responden a los procesos técnicos que durante la historia determinan la vida de las sociedades en cada época. La Técnica invade constantemente todos los ámbitos en la que se desarrolla la vida del ser humano, poniendo de manifiesto la dependencia permanente que tiene éste con Aquella.

Lo que implica que la Técnica ya no como método o herramienta de uso para el hombre sino como un Sistema totalitario tome el control sobre la vida de éste, conquistando a cada paso los inventos y creaciones e incorporándolos como engranajes de la megamáquina para la dominación y por lo tanto redefiniendo las técnicas de manipulación en cada momento para que pasen desapercibidos por los destinatarios.

La propaganda es la técnica de manipulación por excelencia, en ella hay un vasto campo para la experimentación a partir de la ideas y creencias. Los especialistas en relaciones públicas y técnicas de manipulación controlan tanto la vida social como política y cultural de las sociedades a partir de la inoculación de ideas, mensajes, doctrinas, publicidad, etc, formulando nuevas modas y redefiniendo viejas ideologías, modas y gustos mediante la imagen. La imagen es el medio por el cual se transmite el mensaje que manipula al espectador. La transmisión es unidireccional y unidimensional por lo tanto no puede haber participación por parte del espectador de manera que se convierte en consumidor pasivo de información o en último término de propaganda.

El espectáculo es una forma de diversión y entretenimiento basada en la propaganda. El espectáculo está insertado en la propaganda como un acontecimiento para dirigir el foco de atención del público en cada momento de su vida de manera que los medios de comunicación de masas puedan canalizar los sentimientos y emociones de la sociedad  a través de la inoculación de ideas para su posterior manipulación.

La alienación del ser humano mediante la propaganda es permanente, invadiendo todos los ámbitos de su vida, tanto su esfera pública como privada. No hay salida posible en un mundo dominado por la propaganda que constantemente le tiene que decir al hombre cómo debe vivir su vida.

sábado, 28 de septiembre de 2019

El PROYECTO ARRENDAJO

El PROYECTO ARRENDAJO


Surge del amor a los árboles de una grupo de amigos desolados ante el panorama predesértico de nuestra Iberia. Al tener como elemento motor el amor es constructivo y creador, fecundante y productor de vida.

Es popular, horizontal y autoconstruido. No tiene centro ni dirección. Cualquier puede hacer o decir o editar un texto o un video en él o para él. Y cualquiera puede aceptar o rechazar lo que se diga por otro u otros, o mitad y mitad. Su sustento es la libertad de conciencia y la libertad de expresión. Y sobre todo de acción porque, si los arrendajos no piden permiso para esconder sus bellotas en tierra, suponemos que tampoco habrá problemas para miles de personas tomen cartas en este asunto y actúen como diseminadores de bellotas, como arrendajos.

Quienes lo hemos lanzado somos sólo iniciadores. No directores. Hay quienes saben mucho más que nosotros y tiene bastante más experiencia, por tanto, a ellos les corresponde aportar. Otros se limitarán a recolectar y sembrar, solos o en grupo. Así lo hacen los arrendajos.

Se trata, como hemos dicho, de recolectar y diseminar 1.000.000 de kilos de bellotas de los cinco quercus de la Península Ibérica (robles, quejigos, encinas, alcornoques y coscojas), logrando que 100.000 personas acopien cada una 10 kilos y luego los siembre en lugares deforestados, igual que hace el arrendajo, nuestro idolatrado pájaro forestador.

Este año no conseguiremos, probablemente, esa meta, pero el que viene, sí, o el otro, o el otro, o… Somos combativos, somos fuertes, somos voluntariosos, y lo lograremos.

Las fechas de maduración de las bellotas, cogida y siembra se sitúan entre finales de octubre y principios de marzo. Cuatro meses o un poco más. Pero varían tales fechas según los territorios, la altitud, etc.

La clave es la acción individual, y conviene actuar sin esperar a otros ni a que se forme un grupo, ni a que nadie diga “¡adelante!”. Se trata de que cada persona, imbuida de amor puro y desinteresado por la naturaleza y por sus semejantes, destine su tiempo a: 1) informarse de todo el procedimiento y el proceso, 2) planear lo que va a hacer, 3) recoger bellotas y hojas de adelfa, 4) empuñar una azada o un palo, una mochila o saco de tela con las bellotas, una bolsa de papel con la adelfa triturada y lanzarse a hacer hoyos y a poner dos o tres bellotas (tres en suelos muy degradados y con escasas precipitaciones, dos en donde las condiciones edafoclimáticas sean más benignas) en cada uno, durante semanas. En su barrio, en su pueblo, en el de al lado, donde mejor le parezca.

Aún no es el momento de hacer eso. Falta más de un mes. Pero sí es el momento de dar a conocer el PROYECTO ARRENDAJO,  aportando la información y explicaciones necesarias, y animando a más y más personas, colectivos y grupos humanos a que se sumen a él. En este momento nos encontramos, dando la batalla en la calle y en las redes sociales.

         Nuestro criterio es pasar, acabada la campaña de los quercus, a otros árboles. Por ejemplo, las sabinas, los castaños, los tejos, las hayas. O, mejor aún, los abedules. O bien los tilos. Sin ignorar un árbol que suele acompañar a las encinas, el madroño, de frutos deliciosos. Tenemos que llegar a ser un movimiento de gentes enamoradas de los árboles y los bosques que realizan su amor sirviéndolos esforzadamente, y que expande su estado de ánimo y sus quehaceres por todo el cuerpo social.

         Al final de la campaña, podemos organizar una Quedada. Para marzo. Con el fin de fijar nuevas metas y preparar la campaña de los quercus de 2020-2021.
Los contactos en:

Asociación del Común,  asocdelcomun@gmail.com
FB, “Proyecto arrendajo”
Grupo Iberico de Whatsapp. 697886703






domingo, 22 de septiembre de 2019

Sobre el cambio climático.

Las campañas que han iniciado los medios de comunicación de masas sobre el cambio climático responden a las políticas de carácter eco-fascista que van a empezar a implementar los Estados. No es de extrañar que los altavoces del Poder hayan empezado a dar la voz de alarma sobre la cuestión ecológica que irá aumentando (como siempre) de forma paulatina en base a leyes cada vez mas restrictivas en cuanto a la gestión de recursos naturales y energéticos.

Thomas Müntzer y la guerra de los campesinos

                                        A sangre y fuego se impone el Poder.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

El Capitalismo como religión - Walter Benjamin

                               Unas palabras previas

El fragmento Kapitalismus als Religion (El Capitalismo como Religión), inacabado e inédito en vida de Benjamin, es uno de los textos más herméticos de un autor ya de por sí esotérico. Fue escrito hacia 1921, muy influido por la lectura del libro Thomas Müntzer, teólogo de la revolución de su amigo Ernst Bloch y por las ideas del anarquista Gustav Landauer y, en cierta medida, en confrontación con alguna de las tesis de La ética protestante y el espíritu del Capitalismo de Max Weber. Pero más allá de la influencia que algunas lecturas pudieron tener a la hora de elaborar estas notas dispersas y fragmentarias, lo que nos interesa destacar de este texto es su carácter anticipatorio y radical. Benjamin, a contracorriente de la escuela marxista, apunta una crítica que quizás solo décadas después se nos revela en toda su radicalidad. Para Benjamin, el Capitalismo es el culto más extremo que haya existido. Las prácticas capitalistas, por encima de su utilitarismo, son prácticas cultuales que dirigen las vidas de quienes están sometidos a su imperio sin condiciones ni responsabilidad. El Capitalismo es la religión más extrema, pues ha de 6 ser celebrada en todo momento y lugar, algo que en nuestra época ha alcanzado sus mayores cotas de sometimiento, cuando casi cada cosa y cada relación entre los seres y las cosas está mediado necesariamente por la forma-mercancía, cuando el agua, los cuidados, y hasta la felicidad responden ya a las exigencias del Capital. El término alemán schuld (que tiene el doble sigificado de «culpa» y «deuda»), es empleado en varias ocasiones por Benjamin. Un rasgo esencial del capitalismo es la culpabilización generalizada que introduce. En él no hay esperanza de redención, siempre hay una culpa y una deuda. Aquellos que no ganan el dinero suficiente (y ningún dinero es nunca suficiente) son (y se sienten) culpables por ello, y además están en deuda con la Economía, convertida en diosa triunfante que todo lo ve y lo juzga. Siempre hay que abarcar más, aspirar a más, producir más y ganar más. Ahí reside el carácter totalitario del Capitalismo, pero lejos de corresponder a un carácter meramente materialista y utilitarista, como querrían los marxistas, su verdadera esencia es fundamentalmente religiosa, y ahí eso permite en gran medida su apisonadora expansión alegre y universal. No hace falta la razón, solo la fe, una fe desesperada y suici- 7 da, una fe ciega en la propia marcha triunfante del Capital y del reino del consumo. Si no lo derribamos como el ídolo que es seremos todas sacrificadas en un Moloch final. En esta pequeña y modesta edición hemos decidido incluir el texto Fragmento teológico-político, escrito más o menos en la misma época en que Benjamin redactó El Capitalismo como Religión y en el que deja algunos apuntes sobre un mesianismo revolucionario que ha de apuntar a la ruptura del continuo histórico. Nada acontece, todo ha de suceder. Apuntad alto...

La Llama

                                         El Capitalismo como Religión



[Im Kapitalismus ist eine Religion zu erblicken...]7​ En el Capitalismo hay que ver una religión. Esto significa que el Capitalismo sirve esencialmente para satisfacer las mismas necesidades, tormentos o inquietudes a las que antaño daban respuesta las llamadas religiones.

Esa estructura religiosa del Capitalismo no es sólo similar a “una imagen de estilo religioso” (así pensaba Max Weber), sino “un fenómeno esencialmente religioso”. Pero si hoy intentáramos dar la prueba de esa estructura religiosa del Capitalismo, acabaríamos en el callejón sin salida de una polémica universal y desmesurada. No podemos abarcar la red en la que estamos; pero más tarde nos daremos cuenta.

No obstante, hoy ya es posible reconocer tres rasgos de esa estructura religiosa del Capitalismo:

a) En primer lugar el Capitalismo es una religión puramente de culto, quizá la más cúltica que ha existido nunca. No tiene una teología dogmática específica: en él todo cobra significado sólo a través de una referencia inmediata al culto. Desde esta óptica adquiere el utilitarismo toda su coloración religiosa.

b) Un segundo rasgo del Capitalismo relacionado también con esa concreción cultual, es la duración permanente del culto: el capitalismo es como la celebración de un culto “sans trêve et sans merci” (sin tregua y sin piedad). No hay en él “días laborables”, no hay un solo día que no sea “día de fiesta”, en el sentido terrible de una ceremonia sacra superdesarrollada: es como el despliegue máximo de aquello que se venera.

c) En tercer lugar, se trata de un culto culpabilizador. El Capitalismo es quizás el primer caso de un culto que no es expiatorio sino culpabilizador. A partir de aquí, este sistema religioso se ubica en la explosión de un movimiento monstruoso: una terrible conciencia de culpa/deuda (Schuld en alemán significa a la vez culpa y deuda) que no sabe liberarse, echa mano del culto no para expiar la culpa sino para hacerla universal, para grabarse en nuestra conciencia y, por último y ante todo, inmiscuir al mismo Dios en esa culpa para acabar interesándole en la expiación.

La expiación, por tanto, no hay que esperarla ni del mismo culto, ni de la reforma de esa religión (que siempre debe apoyarse en algo más seguro que ella) ni en la apostasía de ella. Más bien pertenece a la esencia de ese movimiento religioso que es el Capitalismo el aguantar hasta el final: hasta la completa culpabilización final de Dios, hasta la situación mundial de desesperación que ya hemos conseguido y en la cual todavía seguimos esperando.

Ahí reside lo históricamente inaudito del Capitalismo: que la religión ya no significa la reforma de la vida sino su destrucción, la desesperación se transforma así en el estado religioso del mundo, del cual hay que esperar la salvación. La trascendencia de Dios ha desaparecido, pero Dios no ha muerto sino que se ha incrustado en el destino humano. Todo este cruzar el planeta-hombre por la morada de la desesperación, con la soledad más absoluta en su camino, es una actitud que deriva de Nietzsche: ese hombre es el superhombre, el primero que conoce la religión capitalista y comienza a practicarla.
Un cuarto rasgo es que el Dios (del capitalismo) debe quedar escondido. Sólo puede ser invocado en el zenit de su culpabilización. El culto es celebrado por una divinidad inexperta; y cada pensamiento o cada representación de ella, destroza el misterio de su madurez.

También la teoría de Freud tiene que ver con el señorío clerical de ese culto. Lo reprimido, la representación pecaminosa y condenada es con mucho la analogía más luminosa del Capital que cobra intereses del infierno del inconsciente.

La forma del pensamiento religioso capitalista se encuentra (también) magníficamente expresada en la filosofía de Nietzsche. La idea del superhombre empuja el salto apocalíptico no hacia la conversión, la expiación, purificación o penitencia, sino hacia un crecimiento constante que en sus últimos tramos se vuelve explosivo y discontinuo. Por eso, crecimiento y desarrollo resultan inconciliables (en el sentido del adagio “Natura non facit saltus”): el superhombre es el hombre histórico, construido sin arrepentimiento y que atraviesa el cielo. Esa destrucción del cielo por el crecimiento de la capacidad dominadora del hombre, ya fue juzgada por Nietzsche como una culpabilización (deuda) religiosa; y sigue siendo eso.

Y algo parecido en Marx: ese capitalismo incapaz de convertirse, se transforma en socialismo a través de los intereses simples y compuestos, que son una función de la deuda/culpa (¡atención a la ambigüedad demoníaca de este concepto!)2

El capitalismo es una religión del mero culto, sin dogma. El capitalismo se ha desarrollado en Occidente –como se puede demostrar no sólo en el calvinismo, sino en el resto de las orientaciones cristianas ortodoxas- parasitariamente respecto del cristianismo de modo tal que, al final, su historia es en lo esencial la de su parásito, el capitalismo. -Comparación entre las imágenes de los santos de las distintas religiones, por un lado, y los billetes de los distintos Estados, por otro- El espíritu que se expresa en la ornamentación de los billetes.8


Las preocupaciones: una enfermedad del espíritu que es propia de la época capitalista. Situación espiritual (no material) sin salida que (deviene) en pobreza, vagabundeo, mendicidad, monacato de la vagancia. Una situación así, que carece de salida, es culpabilizante. Las “preocupaciones” son el índice de la consciencia de culpabilidad de la situación sin salida. Las "preocupaciones" nacen por el miedo de que no haya salida, no material e individual, sino, comunitaria.

En tiempos de la Reforma el cristianismo no favoreció el advenimiento del capitalismo, sino que se transformó en él. Metódicamente habría que investigar, en primer lugar, qué vinculos estableció en cada momento el dinero con el mito, hasta que pudo atraerse hacia sí, tantos elementos míticos del cristianismo para constituir ya, el propio mito.

El precio de la sangre. Thesaurus de las buenas obras. El salario que se le debe al sacerdote. Pluto como dios de la riqueza.

Vínculo del dogma de la naturaleza resolutoria del saber y el capitalismo -propiedad para nosotros que lo hace, a la vez, redentor y verdugo-: el balance como saber redentor y destructor.

Contribuye al conocimiento del capitalismo como una religión el hacer presente que, originalmente, el paganismo originario concebía la religión, no como un “elevado interés moral” "superior", sino, como el más inmediatamente práctico. En otras palabras, el paganismo fue tan poco consciente, como el capitalismo actual, de su naturaleza “ideal”, “trascendente”, y la comunidad pagana consideraban a los individuos irreligiosos o heterodoxos de su comunidad como incapaces, igual que la burguesía actual considera a sus miembros no productivos.

Para el filósofo italiano Giorgio Agamben la hipótesis de Walter Benjamin es clara: el capitalismo no es otra cosas que una verdadera religión, la más feroz e implacable que haya existido nunca, ya que no conoce redención ni tampoco tregua, es una religión dogmática en extremo. El sector financiero, la banca, que habría ocupado el lugar dejado por las Iglesias tradicionales y sus sacerdotes, gobierna el crédito por lo que manipula y gestiona es la fe y la confianza. Esa manipulación se lleva a cabo de forma irresponsable y sin escrúpulos, obteniendo dinero de la confianza y esperanza de los seres humanos, estableciendo el crédito del que cada uno puede gozar y el precio que debe pagar por él llegando incluso a imponer el crédito de los estados, que, según Agamben, han abdicado dócilmente de su soberanía. El crédito gobierna el mundo y el futuro de los hombres, un futuro que la crisis hace más corto y decadente. La política habría quedado subyugada por el poder financiero que habría secuestrado por completo la fe y el futuro, el tiempo y la esperanza. En esta situación nuestra sociedad, en teoría laica, estaría sirviendo a la más oscura e irracional de las religiones, el capitalismo.311
En palabras de Giorgio Agamben:
...el capitalismo es una religión basada enteramente en la fe, una religión cuyos seguidores viven 'sola fide' (sólo por medio de la fe). Y como, según Benjamin, el capitalismo es una religión en la que el culto se ha emancipado de todo objeto y la culpa de todo pecado y, por lo tanto, de toda posible redención, así, desde el punto de vista de la fe, el capitalismo no tiene objeto: cree en el hecho puro de creer, en el puro crédito (believes in pure belief), es decir: en el dinero. El capitalismo es, por ello, una religión en la cual la fe –el crédito– ha sustituido a Dios. En otras palabras, en tanto que la forma pura del crédito es dinero, es una religión cuyo dios es el dinero.3


El filósofo Byung-Chul Han14​ es contrario a la tesis principal del artículo de Benjamin -el capitalismo es una religión-, ya que según este autor una religión que no incluye el perdón, la expiación y la liberación no es una religión y el capitalismo y su expresión neoliberal no incluyen el perdón y por tanto la cancelación de la deuda, el desendeudamiento o condonación:
El régimen neoliberal esconde una estructura coactiva tras la aparente libertad del individuo, que ya no se entiende como sujeto sometido ('subjetc to'), sino como desarrollo de un proyecto. Ahí está su ardid. Quien fracasa es, además, culpable y lleva consigo esta culpa dondequiera que vaya. No hay nadie a quien pueda hacer responsable de su fracaso. Tampoco hay posibilidad alguna de excusa y expiación. Con ello surge no solo la crisis de culpa, sino también la de gratificación.
Tanto el desendeudamiento como la gratificación presuponen la instancia del otro. La falta de vinculación al otro es la condición trascendental de posibilidad para la crisis de gratificación y de deudas. Esta crisis pone de manifiesto que el capitalismo, frente a la suposición ampliamente difundida (por ejemplo, por Walter Benjamin), no es ninguna religión, pues toda religión maneja categorías de deuda (culpa) y desendeudamiento (perdón). El capitalismo es 'solamente endeudador'. No dispone de ninguna posibilidad de expiación que libere al deudor de su deuda. La imposibilidad del desendeudamiento y de la expiación es responsable también de la depresión del sujeto del rendimiento. La depresión, junto el síndrome de agotamiento, representan un fracaso insalvable en el poder, es decir, una insolvencia física. Insolvencia significa, al pie de la letra, la imposibilidad de compensar (solvere) la deuda.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Sobe la imagen - Jacques Ellul

Ante la desolación del mundo real, corresponde al sistema colonizar la conciencia de los esclavos. Así, en el sistema dominante, las fuerzas de represión están precedidas por la disuasión que, desde la primera infancia, realiza su trabajo formando los esclavos del futuro.

Deben olvidar su condición servil, su prisión y su miserable vida. Solo mira esta multitud hipnótica conectada delante de todas las pantallas que acompañan su vida cotidiana.  Se auto-engañan al estar insatisfechos permanentemente con el reflejo manipulado de una vida soñada hecha de dinero, gloria y aventura.

Pero sus sueños son tan angustiantes como sus vidas miserables.

Hay imágenes para todos en todas partes, llevan el mensaje ideológico de la sociedad moderna y sirven como instrumento de unificación y propaganda. Éstas crecen a medida que el hombre se despoja de su mundo y su vida. El niño es el objetivo principal de estas imágenes porque se trata de sofocar la libertad desde su cuna. Hay que hacerlos estúpidos y privarlos de toda forma de reflexión y crítica.

Todo esto se hace con la desconcertante complicidad de sus padres que ni siquiera miran de resistir el impacto acumulativo de todos los medios modernos de comunicación.

Compran todos los bienes necesarios para la esclavitud de sus descendencia. Disponen de la educación de sus hijos y la entregan en bloque al sistema de forma embrutecedora y mediocre.

Hay imágenes para todas las edades y para todas las clases sociales. Y los esclavos modernos confunden estas imágenes con la cultura y, a veces, incluso con el arte. Algunos utilizan los instintos más sórdidos para librarse de los stocks de mercancías mediante el consumo. Y es que sigue siendo la mujer, doblemente esclava en la sociedad actual la que paga el precio más alto.

La rebelión se ha convertido en una imagen que se vende para destruir mejor su potencial subversivo. La imagen es siempre la forma de comunicación más simple y efectiva. Construimos
modelos para alienar a las masas, les mentimos permanentemente, creamos frustraciones. Difundimos la ideología del mercado a través de la imagen porque tienen el mismo objetivo: vender modos de vida o productos, comportamientos o bienes, no importa, pero lo más importante es siempre vender.


viernes, 13 de septiembre de 2019

Los medios de comunicación de masas al servicio del Poder.

Los medios de comunicación de masas se han convertido en los aparatos ideológicos por excelencia de la instituciones y los partidos, cuyo fin es el de crear más caos y confusión en la sociedad de manera que la manipulación sea mucho mas efectiva. La inoculación de ideas preconcebidas para influenciar en el público de una manera u otra es el arma más peligrosa y la que atenta permanentemente contra la conciencia del ser humano.

Estado de excepción - Giorgio Agamben

"Examinemos el caso de la Alemania Nazi. Poco tiempo después de que Hitler llegara al poder (o para ser más precisos, de que se le otorgara) el 28 de febrero de 1833, se aprobó el decreto para la Protección de la Población y el Estado. Por medio de este decreto se suspendieron todos los artículos de la Constitución de Weimar que garantizaban las libertades individuales. Como este decreto nunca fue revocado, se podría afirmar que el Tercer Reich, desde un punto de vista legal, fue un Estado de excepción que se prolongó durante doce años. En este sentido, podemos definir a los modernos totalitarismos como la institución que, a través de la declaración de un Estado de excepción o del estallido de una guerra civil, posibilitan la eliminación, no solo de los adversarios políticos, sino de todas las categorías de la población que se resisten a ser integradas bajo un sistema político único. La creación intencional de un Estado de excepción permanente se ha convertido en una de las medidas más importantes de los Estados contemporáneos, incluidas las democracias. Y aún más, ni siquiera es que se declare el Estado de excepción en el sentido técnico del término."

domingo, 8 de septiembre de 2019

"Cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá" - Joseph Goebbels






  1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
  2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
  4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
  6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
  7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
  8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
  9. Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  10. Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
  11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

martes, 3 de septiembre de 2019

Sobre la sociedad meritocrática.

La sociedad meritocrática revela un factor jerárquico que conlleva a la desigualdad. Se premia a los mejores y se castiga a los peores. La competitividad en un plano profesional y por lo tanto económico impide una redistribución de la riqueza equitativa y fomenta la división social entre poseedores y desposeídos o en último caso entre gobernadores y gobernados debido al carácter autoritario de las instituciones del Estado aristocrático.




Fue arrojado a la basura
por nacer de forma prematura
Igual que Moisés se libró de la muerte
navegando por las aguas de un torrente
El tiempo ha pasado el niño ha crecido
pero sigue oculto en su nido.
Emilio el pocero es el hijo del miedo
y aunque el amor fuera como el fuego
Emilio sería un cenicero
Emilio el pocero es el hijo del miedo
y si el amor fuera como el fuego
quien no sería un cenicero.
1 2 3 4!!!!!
El recibe su vida del mar
hijo de las cosas que sueles tirar
Su piel es mas oscura que cualquier noche
no tiene estrellas para hacerse un broche
el es el príncipe de las cloacas
es compañero de todas las ratas.
Emilio el pocero es el hijo del miedo
y aunque el amor fuera como el fuego
Emilio seria un cenicero
Emilio el pocero es el hijo del miedo
y si el amor fuera como el fuego
quien no seria un cenicero.
Si bajaras a la alcantarilla
tu serias su novena maravilla
pero tu caminas pisando su cielo
por eso Emilio nunca tendrá consuelo.
Emilio el pocero es el hijo del miedo
y aunque el amor fuera como el fuego
Eíilio seria un cenicero
Emilio el pocero es el hijo del miedo
y si el amor fuera como el fuego
quien no seria un cenicero.
El es el príncipe de la cloacas
es compañero de todas las ratas
El es el príncipe de la cloacas
es compañero de todas las ratas
Emilio no puede comprar tabaco
lleva en la piel estigma del sobaco
Emilio no puede comprar tabaco
lleva en la piel estigma del sobaco
El es el príncipe
el es el principe
El es el principe oh oh oh
el es el principe
El es el principe
el es el principe.

Miquel Amorós - "Crítica anarquista del pensamiento posmoderno"

"Lo que es el pensamiento posmoderno y sus implicaciones conservadoras, procapitalistas y antirrevolucionarias.El pensamiento posmoderno como nocivo al pensamiento anarquista y a todo pensamiento crítico. A pesar de que generalmente se piensa que el pensamiento posmoderno es crítico y liberador. Desde los antecedentes modernos del pensamiento revolucionario hasta sus presupuestos de hoy. El pensamiento posmoderno sería un pensamiento propio de los grupos universitarios, que reproducen la subjetividad de jóvenes europeos de clase media, es un pensamiento de individuos adaptados a un mundo que tiende a la destrucción de lo humano y a la pasividad frente a esta destrucción, individuos aislados en las dinámicas de las redes sociales y el consumo, la soledad y la impotencia.





Fuente: Kuartoscuro.

viernes, 30 de agosto de 2019

Capitalismo y Ecofascismo.

Se habla mucho del Capitalismo como un sistema económico injusto y depredador, sin embargo, este se sustenta en una democracia formal aprobada por la inmensa mayoría. El Capitalismo es también una sistema social que penetra en todas las esferas del ser humano y aliena la percepción de la realidad con todas sus consecuencias, por lo tanto, es un sistema político que transforma las relacionas sociales y las del individuo con el mundo, reduciéndolo a un engranaje más de la máquina (Estado) y despojándolo de autonomía para convertirse en un ser dependiente de aquella.

La explosión demográfica mundial (aumentando casi el doble en menos de 45 años 1975-2019 en número de habitantes de 4000 mil millones a casi 8000 mil millones) no se podría haber dado sin el progreso. Cabe esperar que dentro de unos pocos años cuando el sistema no pueda soportar la presión demográfica mundial y se alcance el cénit de la población, el Capitalismo empiece a colapsar de forma severa, provocando escasez de recursos energéticos y naturales con todo lo que esto conlleva; hambrunas, guerras, pandemias, etc, etc. Estados totalitarios en su versión ecofascita basados en la técnica irrumpirán para sobrevivir a una catástrofe civilizatoria sin precedentes.

domingo, 18 de agosto de 2019

Estatismo y técnica.

La técnica es un producto del conocimiento, por lo tanto siempre estará limitada por este. Por mucho empeño que pongan los especialistas en solucionar los problemas como el cambio climático o la contaminación (entre otros) derivados de aquella mediante otro tipo de técnicas alternativas, no podrán frenar la catástrofe venidera en forma de pandemias, hambrunas y guerras provocadas por la escasez de recursos energéticos y naturales. La tecnología será finalmente y después de alcanzar el cielo del conocimiento, el infierno de la civilización racional, su condena y no su salvación, la muerte en vida del hombre moderno o cuando no; su aniquilación.

A estas alturas ya no existe diferencia alguna entre la izquierda y la derecha. Las dos corrientes ideológicas forman parte del Estado. El estatismo se ha apoderado de la sociedad, sometiéndola a un engaño permanente debido a la falsa dicotomía entre izquierda y derecha representada por los partidos políticos cuyo único fin sirve al Poder encarnado en el Estado. La necesidad de especialistas que gobiernen a la masa responde a esta política del engaño camuflada por una supuesta democracia formal en la que los gobernados ceden su autonomía para sustentar el sistema de dominación. No puede existir la libertad en su aspecto democrático salvo en su forma básica, la que estiman los especialistas en cada momento.

sábado, 17 de agosto de 2019

Materialismo, espectáculo y propaganda.

La adoración al dinero se convierte en servilismo. El materialismo es la religión de la civilización producto del progreso. El Capitalismo es la dictadura perfecta al ser casi unanime. Muy pocos son los que se oponen al progreso actual, ni el anarquismo más ortodoxo se oponía y opone de forma clara y concisa. La técnica y la tecnología invaden todas los esferas, -tanto la pública como la privada- del hombre moderno y el poder que emana de aquella es la fuerza vital en la que reposa este, destruyendo la Naturaleza y creando guerras y conflictos permanentes.

El objeto de la propaganda es perfumar la mierda hasta que el hedor que desprende sea soportable.

La sociedad del espectáculo requiere de líderes, famosos y autoridades para que el pueblo los adore. Con internet el espectáculo se ha democratizado de manera que entre la sociedad (éntiendase la gente con menos recursos) también puedan surgir nuevos candidatos a ser figuras del espectáculo mediático capitalista.

domingo, 4 de agosto de 2019

Propaganda y Técnica.

La propaganda vende los inventos científico-tecnológicos como algo que proporciona libertad al hombre, sin embargo, su fin es la imposición de un sistema de dominación que penetra en su espíritu para conquistar su alma de manera que condiciona su visión del mundo y por lo tanto de la vida.

sábado, 3 de agosto de 2019

Técnica y Poder.

Los avances tecnológicos son un producto del imperialismo, es decir, de la conquista y de la imposición de un modo de vida cuyo fin es la acumulación de riquezas y el poder sobre el hombre y las sociedades menos desarrolladas técnicamente.
La eficacia de la técnica y la ciencia para crear nuevos inventos y espacios más comodos y funcionales correspone a un modo de vida previamente planificado -por una élite- para la consecución de una organización social concreta en la que el ser humano cede su autonomía a cambio de seguridad y se hace dependiente del aparato tecnológico. Su misión es servir al poder encarnado en el Estado, se hace esclavo del mismo por medio de la propaganda y la delegación.
El único anticapitalismo verdadero consiste en la paulatina desestitazación y por la tanto destecnologización de las sociedades par su posterior emancipación. La lucha de clases no es ya la del proletariado contra la burguesía según la doctrina marxista sino la del pueblo (entiéndase como clase gobernada) y la élite de poder (entiéndase como clase gobernante).

Se ve que esto de la plusvalía a hecho estragos. Antes las mercancías eran mucho más caras, los avances tecnológicos has propiciado su abaratamiento junto con el uso indiscriminado de combustibles fósiles. La abundancia de mercancias ha hecho posible la dinámica productiva capitalista con un coste medio-ambiental que todavía está por ver. Las consecuencias de la catástrofe civilizatoria y el colapso de las sociedades se está haciendo patente en primer lugar con la caída de la natalidad de los países desarrollados y la inmigración de los países subdesarrollados como forma de contrarrestarla.

jueves, 1 de agosto de 2019

Miquel Amorós: “Tecnología y dominación”


“A estas alturas, con las pruebas de la historia en mano, resulta obvio decir que el desarrollo científico y técnico no es un hecho neutro ni espontáneo, sino social y político, y que la tecnología es una manera de organizar la sociedad determinada por las relaciones de poder y autoridad presentes. No se puede negar el papel principal jugado por los sistemas técnicos en la marcha y desarrollo de las clases, tanto las dominantes como las dominadas.(...)

Las innovaciones técnicas actuaron contra los artesanos y trabajadores a domicilio, sustituyéndolos progresivamente por una mano de obra no especializada, abundante y móvil; en suma, por un tipo de obrero sin oficio, malpagado, conformista e ignorante. Y lo peor de todo es que todavía podían ser a su vez relegados por mujeres y niños, gracias a la simplificación impuesta por la máquina. (...) Los obreros artesanos eran cultos, radicales, asociativos y opuestos a la introducción de maquinaria, ya que ésta destruía su oficio y les arrojaba a la calle. Las máquinas aparte de eliminar puestos de trabajo, volvían inútil el saber profesional; por eso las odiaban. Las primeras revueltas obreras tuvieron lugar contra las máquinas; en muchas ocasiones fueron destruidas, y durante mucho tiempo, saboteadas. A partir de 1830 empezó a desarrollarse el sindicalismo en Europa. Ese año aparece la palabra “Trade Union” que significa “asociación de obreros de un mismo oficio”. Poco más tarde surge (1841) en Inglaterra el movimiento “cartista”, la primera manifestación de una clase obrera unida, incluyendo a todas las categorías, especialmente a los obreros de las fábricas. La clase obrera aparecía por primera vez como el elemento activo de la sociedad.

El sindicalismo, el owenismo y el cartismo cambiaron la actitud de los obreros ingleses para con las máquinas. El razonamiento general fue el siguiente: si la clase obrera producía toda la riqueza social, había de apropiarse entonces del producto de su trabajo. Las máquinas -y en general, el progreso técnico- eran aliadas de los trabajadores. Las máquinas podrían permitir la disminución de la jornada laboral y facilitar la emancipación del trabajo asalariado. La Asociación Internacional de Trabajadores, que fue el momento más alto de la conciencia de clase, reconcilió definitivamente a los obreros con las máquinas. La Revolución proletaria tendría que basarse en la apropiación de los medios de producción por parte de los trabajadores.

La derrota de La Comuna de París (1871) fue seguida de una represión generalizada que impidió durante años el asociacionismo obrero de bases revolucionarias, pero en algunos países -por ejemplo, en Alemania, y antes en Inglaterra- se realizaron progresos en la legislación social y se reconocieron los sindicatos. El capitalismo familiar cedió el lugar al capitalismo monopolista. Se formaban grandes compañías (sociedades anónimas), muchas al amparo de obras públicas como la construcción de ferrocarriles, dominadas por las finanzas; se organizaban las fuerzas patronales y se concentraban sectores de producción, creando monopolios (cárteles, trusts) protegidos por los Estados. Una poderosa burguesía industrial y financiera pudo permitirse comprar la tranquilidad social pactando con los sindicatos. Las fábricas que emplean a miles de obreros fueron a partir de entonces la regla general; en ellas, el maquinismo especializaba la producción, restringía la iniciativa del obrero, minimizaba su papel en la producción y eliminaba su dignidad profesional. Continuaba la tendencia a la sustitución de obreros cualificados por no cualificados. El resultado era un trabajador resignado y ajeno a su trabajo, indiferente a la clase y a los ideales sociales que la definían. Esos obreros no dedicaban su escaso tiempo libre a la formación personal sino a la evasión, y no se movilizaban sino por objetivos materiales muy concretos. Incapaces de organizarse por si mismos y elegir a sus representantes, su presencia en los sindicatos obligó al desarrollo de una masa funcionarial especializada en la representación, reclutada principalmente entre los partidos. Los sindicatos, burocratizados y corrompidos sus dirigentes por el poder, fomentaban la identificación del interés obrero con el de la empresa, estableciéndose un interés común entre la dirección y los representantes obreros, y por extensión, entre los sindicatos y la economía nacional, base del reformismo histórico. La clase obrera se jerarquizó y estratificó. En la cúspide, una aristocracia del trabajo, aburguesada, con condiciones de vida mejores y más seguras, gracias a las rentas coloniales. A ella pertenecían los obreros que conservaban el oficio o poseían una cierta cualificación, y que apoyaban la política socialdemócrata (desde 1880 los sindicatos habían sufrido constantes tentativas de sometimiento por parte de los partidos obreros).

(…) Bernstein, el ideólogo del reformismo, dijo entonces que la clase obrera ya no era el motor del cambio. Para un bernsteiniano Lenin, en 1905, la clase obrera sólo era capaz de elevarse a una conciencia “tradeunionista”, por lo que las ideas revolucionarias tenían que venir de fuera, de un partido dirigente...

(...) Existía un divorcio creciente entre las minorías obreras conscientes y la masa obrera, que traslucía una extinción paulatina de la conciencia de clase. No se puede explicar de otra manera el escaso o nulo efecto de la intensa campaña antimilitarista que precedió la Gran Guerra del 14, denunciando el carácter imperialista del capitalismo y la proximidad de un conflicto bélico por motivos exclusivamente económicos. La facilidad con que las masas obreras cayeron en la patriotería y el nacionalismo o el insuficiente eco que encontraron los intentos revolucionarios que le siguieron, demuestra el fracaso del proletariado internacional en todos los terrenos. (...) La revolución rusa no fue sino un segundo fracaso, al dar lugar a una dictadura burocrática totalitaria que esclavizó aún más a los obreros soviéticos y desmoralizó y confundió todavía más al proletariado internacional.

Ambos acontecimientos llegaron cargados de consecuencias: el abandono de la revolución española y el ascenso del fascismo.

A principios del siglo XX, el capitalismo experimenta un proceso de racionalización que se aceleraría en el periodo de entreguerras: es la Segunda Revolución Industrial. Por un lado, la propiedad se separaba de la gestión (los accionistas, de los gerentes o “managers”), por el otro, se introducían procedimientos de organización del trabajo (el taylorismo y el fordismo). Taylor suprimía en el peón la posibilidad de realizar libremente su trabajo. Se produjo un cambio cualitativo en las empresas. El capitalismo gerencial, desarrollado primero en los Estados Unidos, se agigantó, y consecuentemente, se burocratizó. El trabajo intelectual que efectuaban los obreros se desplazó de los talleres a los despachos. Producto de esta nueva división del trabajo fueron los oficinistas y empleados, los “cuellos blancos”. El conocimiento y la experiencia tradicionales fueron expropiados por la dirección, que determinaba no sólo el trabajo, sino su duración y la manera de hacerlo. Los empleados, proclives al diálogo con los directivos y a las mejoras graduales pactadas, favorecieron el reformismo, que los partidos comunistas fomentaban en competencia con la socialdemocracia, por coincidir con los intereses del totalitarismo estalinista. Además, la complejidad de los servicios públicos hacían que el Estado se transformase en patrón, lo cual modificaba aún más la estructura tradicional del sindicalismo: en 1936 el número de ferroviarios, empleados del Estado y funcionarios superaba el 50% de los efectivos sindicales en Francia. Este tipo de asalariados no apreciaba la acción directa ni pensaba en revoluciones emancipadoras y mejor se inclinaba a mantener la estabilidad en el trabajo y a gozar de un 'estatuto' como el de la 'función pública'.

Finalmente, a la oposición entre patronos y obreros, entre compradores y vendedores de la fuerza de trabajo, se le venía a añadir otra: la oposición entre quienes dirigían la máquina y quienes estaban a su servicio. Hasta entonces los obreros de oficio, capaces de manejar todo tipo de maquinaria, constituían el factor esencial de la producción en las empresas; en lo sucesivo, las nuevas máquinas serían puestas a punto por un técnico y vigiladas por un peón, cuyo trabajo devenía monótono y rutinario. La fábrica se dividía en dos campos: quienes ejecutaban un trabajo sin participar en él y quienes dirigían el trabajo sin ejecutar nada. La composición orgánica de la clase obrera había cambiado; los “nuevos artesanos”, que es como Ford llamaba a los ingenieros y cuadros, estaban altamente cualificados, y formaban una capa intermedia entre la dirección y los trabajadores; una subclase con intereses diferentes. La escala de categorías se reducía; en los talleres sólo había técnicos y peones, cuyo trabajo predisponía al embrutecimiento y al servilismo.

(…) La Segunda Revolución Industrial (…) hizo imposible una cultura obrera; los efectos para la unidad de la clase fueron catastróficos y la conciencia de clase se eclipsó. La idea de que el proletariado debía poseer los medios de producción desembocaba en la idea de la necesidad del Estado como agente de esa expropiación. Ya no se concebía el socialismo como una asociación voluntaria y democrática de productores libres, tal como dijo la Internacional, sino como un régimen donde una tecnocracia o una burocracia política han reemplazado a la burguesía; una especie de capitalismo de Estado.

La clase obrera pasó entonces a ser un instrumento pasivo de la producción; las modificaciones técnicas y burocráticas le quitaron su fuerza principal y la volvieron inapta para la toma de sus asuntos directamente. Era incapaz de actuar autónomamente. A la racionalización, al crecimiento del aparato estatal y al sindicalismo capitulador, se le vino a añadir la presión del paro. (…) La atomización social y el individualismo extremado crearon una personalidad descentrada: la del hombre masa. Su principal característica no era la brutalidad o el atraso mental, sino el aislamiento y la falta de relaciones sociales normales, pues 'toda su vida como él la conoce esta hecha de distancias' (Canetti).

(…) La transformación de las clases en masas y la eliminación de cualquier solidaridad de grupo son las condiciones del totalitarismo. Los movimientos totalitarios organizan masas, no clases. Dependen de la fuerza del número. Las masas no están unidas alrededor de intereses comunes, ni pueden organizarse en base a ello; sufren un desclasamiento que las vuelve neutras, indiferentes y apolíticas, aunque deseosas de entrar en escena. Puestas en movimiento mediante mecanismos emocionales, viven como los humillados obreros de la cadena de montaje, dentro de un continuo presente. Las masas se desarrollaron pues a partir de fragmentos de una sociedad pulverizada en donde la soledad y la competitividad feroz no tenían ya la barrera de los intereses de clase. El hombre masa aparecía al final de la 'racionalización' del proceso productivo, como resultado necesario de la degradación tecnocientífica de la condición obrera. En su desarraigo y angustia fue lógico que se inclinara hacia el nacionalismo violento, xenófobo, antisemita y autoritario, que anunciaba el terror nazi y estalinista.

Las primeras reflexiones importantes de la segunda posguerra apuntaban que la barbarie nazi no era sino la consecuencia de la aplicación radical de las leyes de la técnica a la sociedad de masas. La ideología del progreso, formulada por la Ilustración, llevaba implícita esa barbarie. El aumento de la productividad gracias a la tecnología proporcionaba a los grupos que disponían de ella una enorme superioridad sobre el resto, desapareciendo el individuo frente al aparato técnico al que servía. La apropiación de la naturaleza mediante la técnica no liberaba al individuo de las constricciones naturales sino al precio de otras más temibles: las que imponía la propia técnica. El hombre se había vuelto esclavo de los instrumentos que le tenían que liberar de la naturaleza.

En política era lo mismo: el Estado funcionaba como un mecanismo. La razón tecnológica se implicaba en la dominación, era razón política.

La derrota nazi significó una detención del proceso de masificación materializada en la constitución de Estados 'sociales', nacidos en la posguerra de un pacto de reconstrucción entre los nuevos dirigentes liberales del Estado y los sindicatos y partidos obreros reorganizados.

La solución a la crisis social era la fusión entre Capital y Estado, esencialmente la misma que la de los nazis -y la soviética-, pero llevada a cabo mediante acuerdos y alianzas y no por medio de prácticas terroristas. Por eso no fue acompañada de una detención del proceso tecnificador de la producción industrial, sino por un incremento del mismo, merced a la introducción en la sociedad civil de la tecnología de origen militar puesta en pie por la segunda guerra mundial; eso sí, con la aquiescencia sindical. El Estado de la posguerra juega un nuevo papel en la inserción de las economías nacionales al mercado mundial. A través de la empresa pública adquiere importancia como promotor de actividades económicas y creador de empleos (keynesianismo, New Deal), y mediante los acuerdos tripartitos entre la patronal y los sindicatos, habituales en los años sesenta, institucionaliza la colaboración de clases (llamada pacto social, contrato social o concertación) si todavía puede hablarse de clases. El Estado ha llegado a sustituir a la sociedad, haciéndose cargo de los servicios sociales. Sindicatos y partidos son sus apéndices. La clase obrera, de la que sólo quedan fragmentos, no tiene voz ni proyecto.

El periodo que va desde la posguerra a los ochenta viene caracterizado por la política empresarial de automatización. De entrada la automatización proseguía el proceso de descualificación obrera iniciado en el periodo de entreguerras a escala mayor (…). Y en consecuencia, la impropiamente llamada clase obrera dejaba de ser agente posible de la transformación histórica. El terreno de encuentro entre pensamiento y acción, entre teoría y práctica, se había evaporado.

La automatización fue impulsada para controlar directamente el proceso productivo y anular el poder de los trabajadores sobre el mismo, controlando a éstos a través del control de aquél. Al poner en relación directa a la dirección con las máquinas arrebataba a los obreros el control de las mismas y eliminaba toda resistencia basada en ello. Los talleres perdían toda posibilidad de decisión y planificación en provecho de los directivos. Si la productividad y la competitividad enarboladas como excusa resultaron problemáticas, no lo fue el desplazamiento de los obreros, abocados al subempleo y al paro. La tecnología automática no vino pues para ahorrar trabajo a los obreros, sino para ahorrar obreros al capital. El declive de la posición negativa de la clase obrera ante la nueva ofensiva tecnológica fue evidente. La desintegración de la clase obrera fue continuada por la integración de sus componentes individuales, gracias al desarrollo del sector terciario, gran creador de puestos de trabajo, y a una amplia oferta de consumo posible. La automatización reemprendía el proceso de transformación de las clases en masas auxiliada por el consumo. La soledad y el aislamiento del hombre masa, gracias a los adelantos técnicos que amueblaron la vida privada como los electrodomésticos, el coche o la televisión, se volvía soportable. Entonces las masas consumían su fustración y agresividad en el hogar y no en la calle.

El proceso no ocurrió en todas partes igual, ni a la misma velocidad. En la Europa de los sesenta los pactos sociales habían preservado el estatus de una generación de trabajadores a costa de que el capitalismo, con la ayuda de los sindicatos, reorganizase el trabajo de las nuevas generaciones en función de sus intereses. Eso provocó una escisión en el proletariado entre 'viejos', semicualificados, con tradición de luchas sindicales, con derechos laborales, y 'jóvenes', sin oficio específico, con menos derechos, sin historia. Sin embargo éstos fueron los primeros en radicalizarse. En los sesenta y setenta, al calor de la ofensiva capitalista y también gracias a la debilidad sindical, o a la parálisis momentánea de las fuerzas políticas y represivas del Estado (lo que se llama un vacío de poder), ambas fracciones pudieron caminar juntas y anunciar 'un segundo asalto proletario contra la sociedad de clases'. Mayo del 68 fue la prueba de ello, así como también las huelgas obreras en Polonia, las ocupaciones de fábricas tras la revuelta portuguesa de los claveles, la revuelta “rampante” italiana, o el movimiento asambleario español. El retorno de los sindicatos a las mesas de negociación, el perfeccionamiento del aparato represivo, la precariedad y el paro, consiguieron romper dicha unidad y destruir la conciencia incipiente de una generación rebelde. En este periodo, como ya hemos dicho antes, los sindicatos no son reformistas: son directamente agentes de la patronal y el Estado, actúan directamente a su servicio. La terciarización de la economía, la deslocalización de empresas, que marchaban hacia países de mano de obra barata y sumisa, y la reconversión industrial o 'reestructuración' de amplios sectores productivos puso fin a ese 'segundo asalto'.

A partir de los ochenta se hace cada vez más raro hablar de la 'clase obrera' -el término desaparece casi completamente del vocabulario sociológico, filosófico o político- y en cambio aparece el concepto no clasista de 'excluido' aplicado a quienes se encuentran al margen del sistema, a los 'nuevos pobres' expulsados de la producción. Las nuevas condiciones permiten la elevación del nivel de vida de una minoría trabajadora, normalmente con estudios, y el mantenimiento del nivel alcanzado por los obreros en sectores expansivos, lo que con la presencia de cuadros técnicos, nuevos agricultores, pequeños empresarios, empleados y funcionarios, cristaliza una clase media asalariada favorable al orden, conservadora y adicta a los valores de la dominación. Ni la explotación ni la marginación han desaparecido, como demuestran los 'excluidos', pero en gran parte han sido desplazadas a países 'emergentes' del Tercer Mundo. Con la informatización la política empresarial experimenta un giro de 180 grados. Se favorece la flexibilidad productiva, la descentralización, la automatización de los servicios, la eliminación de empleados y técnicos. El proceso de automatización había incrementado los stocks de maquinaria y consiguientemente, aumentado la proporción de capital fijo. El nuevo capitalismo camina en sentido contrario, reduciendo al mínimo el capital fijo. Las máquinas, bienes y servicios se alquilan (sobre todo en “leasing”) o subcontratan a otras empresas, procedimiento conocido ahora como “externalización”, eficaz contra los colectivos obreros reivindicativos. Se extienden las grandes empresas monopolistas (las multinacionales). Las nuevas tecnologías han 'mundializado' la economía, entronizando el predominio del capital financiero. Es la llamada globalización. (...) La división del trabajo se intensifica, como la explotación y la descualificación. (...) Tal como demuestra la multiplicidad de salarios, frente a este capitalismo cada individuo negocia su “capital personal”; cada individuo es empresario de sí mismo y explotador de su propio trabajo. Son los integrados al mercado, separados de los excluidos: un subproletariado marginado y canalla.

Desde los años noventa la exclusión se politiza y la agitación social adopta formas humanitarias que reivindican la reinserción: movimientos de parados, de sin papeles, de sin techo, etc., ONGs y plataformas cívicas. Nace el “ciudadanismo”, una ideología que recoge las aspiraciones de las nuevas clases medias amenazadas a su vez por la globalización, y que proclama la necesidad absoluta del Estado como mediador. No son verdaderas clases, por lo que no son capaces de formular intereses comunes y se ven abocadas a recurrir al Estado y a los viejos partidos, que, completamente desideologizados, rehacen sus programas con las propuestas ciudadanistas. Constituyen todos juntos una especie de partido del Estado. La clase obrera ha dejado de existir. La condición salarial se ha generalizado, pero no se puede constituir una comunidad de intereses por el simple hecho de cobrar un salario a cambio de su fuerza de trabajo. La naturaleza del trabajo o su explotación no permiten ningún tipo de relaciones especiales, de clase. Lo cual no quiere decir que no puedan formarse grupos obreros en las empresas y mantener luchas admirables. Lo que resulta imposible es la formación de un espíritu de clase a partir de ellas. Estamos nuevamente en una sociedad de masas a la que se ha llegado empleando medios suaves, medios técnicos. Las nuevas tecnologías permiten un seguimiento y un control individuales en tiempo 'real' inconcebibles hasta hace muy poco. Asimismo multiplican los medios de evasión 'lúdica' y aislamiento confortable. No se trata de hombres-máquina, sino de máquinas inteligentes y hombres estúpidos, hombres esclavos de las máquinas. No faltan quienes aplauden la terrible desposesión del hombre moderno, su alienación brutal, la irremisible pérdida de relaciones humanas, que resultan de tanto equipamiento técnico, de tanta 'información', como si fuera una 'nueva libertad', síntoma inequívoco de la idiotización contemporánea. La dominación es hasta tal punto un asunto técnico que podemos afirmar que las nuevas tecnologías se han adueñado del mundo y lo han convertido en un campo de pruebas. El mundo no es sino el mundo de la tecnología. No es el fin de la revuelta, es el fin de un tipo de revuelta. Los conflictos no pueden interpretarse como lucha de clases porque el poder no tiene enfrente a una clase. Pero son luchas contra el poder al fin y al cabo. La subversión no ha de darse por vencida, sino que ha de comprender las nuevas condiciones que rigen las sociedades y actuar en consecuencia. Y partir de una vieja verdad, la de que no se puede combatir la alienación con medios alienantes.”