In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


Todo está sujeto a interpretaciones, por lo tanto la realidad es subjetiva y las formas de pensar y vivir son caóticas y conflictivas. El pensamiento enmascara a menudo la verdad de los hechos. La realidad ya no puede ser objetiva. Todo pasa por el filtro del pensamiento y el individuo deja de observar los hechos tal como son.

martes, 13 de mayo de 2025

Meritocracia y tecnocracia.

El fundamento de la meritocracia es el progreso, los avances científico-tecnológicos determinan el devenir de las naciones y el de los seres humanos en general. Los países llamados desarrollados ostentan unos privilegios en contra de los países llamados sub-desarrollados, a los que esquilman recursos de todo tipo, ya sean naturales, energéticos y ahora hasta humanos aparte de que ayudan a crear conflictos en más de una ocasión entre países cercanos e induciéndolos también a la corrupción a todos los niveles. En este punto conviene recordar que la fuerza que puede generar estos desequilibrios entre naciones no es otra que el poder técnico y tecnológico que detentan los Estados con mayor capacidad de desarrollo en estos campos, es decir, las superpotencias tienen todos los recursos al alcance para subyugar cualquier nación que se oponga o que desee intervenir; propaganda, dinero para corromper, ejércitos, armamento de última generación, infinidad de recursos de todo tipo, etc, etc, que al fin y al cabo suprimen cualquier oposición y disidencia que actúe en contra del poder hegemónico de las superpotencias.

 La meritocracia es la ideología fascista por excelencia de la sociedad capitalista y la que sustenta en buena medida las formas de dominación que se dan en el seno de ésta, de manera que la democracia formal o representativa queda como un mero adorno para continuar con los mecanismos de control y las dinámicas de poder centralizado que son propias de un régimen fascista.

La dependencia del aparato tecnológico por parte de la sociedad en general y sobre todo de las clases populares indica cuando menos un grado de alienación y manipulación nunca vistos antes en la historia de la humanidad de manera que esta invasión alogarítmica tanto en la vida pública y privada de los individuos reproduce en mayor grado la dominación que se efectúa no tanto en un plano económico sino ideológico y en última instancia político que el que se producía en épocas pasadas más a nivel económico que ideológico lo que en suma despolitiza a las clases populares dependientes del aparato tecnológico en favor de las clases dirigentes que fomentan la dependencia y las formas de esclavitud modernas en base a elementos propagandísticos de mayor y menor importancia que repercuten en una sociedad cada vez más sujeta y anestesiada por los acontecimientos que se suceden sin tener ninguna fuerza de cambio social. 

Más allá de que exista una plutocracia o una tecnocracia en la cúspide del poder, la concentración de poder tanto político y económico actual no se podría haber dado sin los avances científico-tecnológicos de estas últimas décadas lo que determina en buena medida los acontecimientos más significativos que se dan en el terreno social y que por lo tanto repercuten en nuestras vidas en mayor o menor medida y en la que nos vemos atrapados según las circunstancias en las que nos hallemos. La autonomía y la libertad tanto individual como colectiva ceden cada vez más terreno ante la dependencia del Sistema Técnico Universal en la que estamos inmersos.


 

 

 

sábado, 22 de marzo de 2025

Sobre el Fascismo, el Estado y la nación.

En la Italia de Mussolini hubo un mayoría de la población que se adhirió al ideario fascista no por convicción sino más bien por supervivencia y afán de poder y lucro en algunos casos, sólo una minoría estaba apegada a la ideología fascista de una forma clara y concisa, que era la que sustentaba básicamente el Sistema de dominación junto con la clase dirigente del Estado.

Después de la muerte-asesinato de Mussolini esta masa mayoritaria de la población de adaptó sin ningún problema al nuevo sistema de dominación democrático representativo también con la minoría fascista. Lo mismo sucedió con la España franquista en la que una mayoría también aprobaba el régimen franquista y después se adhirió sin ningún problema al nuevo régimen democrático con una pequeña diferencia al fascismo italiano, en España el dictador murió en la cama y escogió a los herederos del nuevo régimen cosa que no pudo hacer Mussolini.
Si nos ceñimos a las mayorías tanto de Italia como España vemos un cambio de pensamiento político aparente que responde a un pensamiento apolítico y contradictorio en buena medida, pero que cumple con las directrices señaladas en cada momento por el Poder, encarnado en el Estado hacia la población.
La adoración al Estado por lo tanto no es ideológica sino en última instancia identitaria y territorial, es decir, nacional. La nación representa las tradiciones, costumbres y la cultura de su población de manera que en última instancia es el valedor principal y el principio rector por el cual y del cual se sirve la élite de poder para gobernar a sus gobernados.

martes, 7 de enero de 2025

"La Revolución" (Una Filosofía social propia) - Gustav Landauer

La sociedad capitalista, representada por el estado actual, se adapta maravillosamente a las condiciones cambiantes, integrando al proletariado a través del desarrollo de la legislación social causando su degeneración, más que orientarla a una sociedad socialista. Por el contrario absorbe a los socialistas, haciendo su ideología superflua"
 
La revolución se relaciona con toda la convivencia humana. No sólo con el Estado, la división en clases, las instituciones religiosas, la vida económica, las tendencias y creaciones intelectuales, el arte, la educación y el perfeccionamiento espiritual, sino con el conglomerado de todas estas formas de manifestación de la convivencia, que en algunas épocas se encuentra en un estado de relativa estabilidad, basada en el asentimiento general. A este conglomerado general y amplio de la convivencia, en estado de
relativa estabilidad, es a lo que llamamos topía.
 
La topía crea todo bienestar, el hartazgo y el hambre, el tener o carecer de vivienda; la topía regula todos los asuntos de la convivencia entre los hombres, hace la guerra en el exterior, exporta e importa, cierra o abre las fronteras; la topía cultiva el ingenio y la estupidez, habitúa a la decencia y a la depravación, es fuente de dicha y desdicha, contento y descontento; la topía se entremete audazmente en un terreno que no le pertenece: la vida privada del individuo y la familia. Los límites entre la vida individual y la
existencia familiar, por una parte, y la topía por la otra, vacilan.
 
La relativa estabilidad de la topía cambia gradualmente, hasta hallarse por último en un equilibrio inestable. Estas variaciones en la inconsistencia y la estabilidad de la topía son producidas por la utopía. La utopía pertenece a lo suyo; no al reino de la convivencia, sino al de la individualidad. Por utopía
entendemos un conglomerado de aspiraciones y tendencias de la voluntad. Éstas son siempre heterogéneas y existen aisladamente, pero en cierto momento de la crisis se unen y organizan —bajo la
forma de una embriaguez entusiasta— en una totalidad o en forma de convivencia, esto es, en la tendencia a formar una topía de funcionamiento impecable, que ya no encierre más lo nocivo o las
injusticias. A la utopía sigue pues una topía, que, si bien se diferencia en
puntos esenciales de la topía anterior, es siempre una topía. Tenemos entonces la primera ley: a cada topía le sucede una utopía, a ésta nuevamente una topía y así sucesivamente
 
 Y como nosotros no tenemos que contribuir aquí a la adulación villana y artera del proletariado; como el socialismo quiere suprimir al proletariado y, por. tanto, no necesita encontrar que es una institución singularmente benéfica para el espíritu y el corazón de todos los afectados (para las naturalezas grandes y dotadas aportará ciertamente, como toda penuria y todo obstáculo, un cargamento pleno de beneficios; y es de esperar siempre que la privación y el vacío interior, que son una especie de disposición y de culpabilidad, de receptividad de carga, llegado el gran momento conducirán a masas enteras al salto cerrado, a la genialidad de la acción), por eso debe decirse aquí una vez más: puede venir sobre el proletariado como sobre cualquier pueblo el milagro, es decir el espíritu, pero con el marxismo no ha llegado el milagro pascual ni el fenómeno de las lenguas, sino la confusión babilónica y la flatulencia, y el profesor proletario, el abogado proletario y el jefe de partido; esa es la verdadera caricatura de la caricatura que se llama marxismo, la especie de socialismo que se tiene por científico.
 
 
El orden de la llamada Edad Media, la que hasta hoy constituye el único momento de apogeo en nuestra historia propia, consistía en una síntesis de libertad e interrelación, tal como debe ser el cimiento de toda cumbre de civilización. Como la interrelación se había anquilosado en algunos sitios, en otros se la había hecho saltar y en todos comenzaba a perder su sentido y su carácter sagrado, el equilibrio se rompió a favor de la libertad. Ésta se desenvolvió como potencia y descollante capacidad creadora en el individuo, como libertinaje y práctica de la violencia. En eso consiste el llamado Renacimiento, que no fue un retroceso hacia griegos y romanos, sino la declinación de una elevada civilización, una transición y una búsqueda de nuevas formas. A partir de ahí, de esa decadencia y de esa rotura de la interrelación social y espiritual, es de donde arranca lo que comienza a formarse más claramente con la llamada Reforma y a la que yo denomino revolución: nuestro camino, ese mismo camino sobre el cual hoy avanzamos.
 
Repitámoslo aquí: la Edad Cristiana representa un grado de civilización en el que coexisten, una al lado de la otra, múltiples estructuras sociales específicas, que están impregnadas por un
espíritu unificador y encarnan una colectividad de muchas autonomías libremente vinculadas. En contraposición al principio del centralismo y del poder político, que hace su entrada allí donde ha desaparecido el espíritu comunitario, denominamos a este principio de la Edad Media el principio de la estructuración. No pretendemos que en la Edad Cristiana no haya existido el Estado, aunque esta tesis encontraría un fuerte apoyo en el hecho de que esa palabra se aplicaba a instituciones de naturaleza totalmente distinta; pero en cualquier caso no hubo ningún tipo de omnipotencia estatal, no existió el Estado como molde central de todas las restantes formas de la sociedad, sino a lo más el Estado como estructura imperfecta, desmedrada, al lado de las variadísimas formaciones de la comunidad. Del Estado no existían sino remates de la época romana y pequeños comienzos nuevos, que sólo alcanzaron
significación en los tiempos de desintegración y revolución."

"El arte constituirá siempre una medida para saber si una época
dada es o no un período de auge, una cima de la civilización. En un
momento de apogeo cultural las artes son sociales, no individuales;
están como agrupadas y unidas en torno a un punto central, no
dispersas; son ante todo representantes de su época y del pueblo,
mientras que en los tiempos de disolución y decadencia son
productos de genios individuales y solitarios y tienen su centro de
gravedad en el futuro o en una especie de pueblo secreto, ausente.
Una época así, de plenitud, dio a luz el arte clásico de los griegos; a
otra época tal, de elevación, pertenecen las artes en la esfera del
cristianismo. La escultura y la pintura de la Edad Media estaban
indisolublemente ligadas a la edificación; constituían una
arquitectura que representaba los anhelos y la riqueza de su tiempo.
En contraposición a ese arte total y casi anónimo, nuestro arte se
caracteriza por el anhelo que experimentan individuos valiosos,
colocados al margen de la época. Para la Edad Cristiana la
arquitectura, que ascendió al rango de signo de la construcción de la
sociedad, era el símbolo de la fuerza del pueblo, mancomunada y
plena de vida; nuestra época está representada por la más
individual, melancólica y dolorida de las artes: la música, el símbolo
de la oprimida vida popular, de la declinación de la comunidad, de la soledad de la grandeza. La arquitectura ha sido llamada música
congelada; en la realidad histórica, sin embargo, la música es
arquitectura deshelada, disuelta, licuada, que sólo aparece a través
del alma individual. La arquitectura representa una realidad; la
música, el refugio del desamparo y el anhelo de una nueva realidad.
Münchhausen, el inventor —que no tiene realidad salvo en la
fantasía, y por tanto en la soledad—, es el tipo característico de
nuestro tiempo y de nuestros artistas. Lo que él hizo al erigir su
fábrica con bloques de aire, lo hace la música: así como la
arquitectura levanta edificios de piedra, la música construye también imponentes estructuras de gallardas torres y bóvedas audazmente cimbreadas, pero de movedizo aire.
 
 
"El dominico Tommaso Campanella, filósofo y poeta, pudo ver en el futuro y tradujo su visión a palabras
resecas, descarnadas, casi inhumanas: su utopía de La ciudad del
sol. Como filósofo oscilaba entre un demonismo que todo lo
abarcaba con su fuerza mística y que arrancaba del universalismo
de la Edad Media tardía y ante todo de Nicolás de Cusa, y el
detallismo y psicologismo del tipo de Gassendi y Locke. Pero en su
política ya no viven los supuestos, impregnados de amor, de la
tradición cristiana, ni tampoco los del mágico revelador de poderes
característico del Renacimiento: en un páramo helado reinan la
razón, el derecho natural y el principio estatal. Tal es lo que Campanella, escudriñando el futuro, ve aproximarse: consumado comunismo estatal. Para él ya no tienen vida alguna los vínculos y
relaciones infinitamente numerosos, las múltiples asociaciones de la época de la estructuración. Y hasta del individualismo sólo ve los aspectos más nocivos; en su sistema utópico el Estado ha abarcado
y devorado todo: el amor, la familia, la propiedad, la educación de
los niños y la religión. Lo que Campanella vislumbraba era el Estado
absoluto moderno, en el que no existen ya ni sociedad ni
asociaciones y que por eso es llamado socialdemocrático.
 
Campanella, este solitario apocalíptico, ha circundado al mundo con amor, amor del cual brotaba el espíritu del pensador y hacia el cual tendía. Pero ya no existía amor en lo que él —alrededor suyo y ante sí— veía de la convivencia humana. En derredor imperaba la
violencia de lo irracional; ante sí, en el futuro, veía la violencia de lo
racional."
 
 
Descargar: "La revolucion"
 
 
 
 
 

lunes, 30 de septiembre de 2024

El imperio despiadado - Daniele Ganser

"Hoy me acompaña para hablar sobre la guerra, la paz y el futuro de la humanidad Daniele Ganser, historiador, autor, investigador sobre energía y paz y director del Instituto Suizo para la Investigación sobre la Paz y la Energía (SIPER). Es autor del innovador libro sobre la Operación Gladio, Los ejércitos secretos de la OTAN: Operación Gladio y terrorismo en Europa Occidental, y se une a nosotros. hoy para hablar sobre su último libro, USA: The Ruthless Empire."

 

 

lunes, 23 de septiembre de 2024

Venimos como amigos (Hubert Sauper, 2014)

 "En la década de los años 60, a modo de experimento, se introdujo en el lago Victoria una nueva especie animal: la perca del Nilo, pero este pez resultó ser un depredador tan voraz que exterminó todas las especies autóctonas de este gigantesco lago. El nuevo pez se multiplicó rápidamente, y en la actualidad sus blancos filetes siguen siendo exportados a todo el mundo. Enormes aviones de carga de la antigua Unión Soviética llegan diariamente para recoger los últimos cargamentos de pesca y, a cambio, descargan su mercancía: kalashnikovs y munición para las innumerables guerras que tienen lugar en el corazón de África. Este explosivo comercio internacional ha creado una desoladora alianza global a orillas del lago tropical más grande del mundo: un ejército de pescadores locales, financieros internacionales, niños sin casa, ministros africanos, comisarios de la Unión Europea, prostitutas tanzanesas y pilotos rusos"

 

viernes, 1 de marzo de 2024

Tecnofascismo: la nueva era oscurantista.

En la Revolución industrial tanto la religión -heredada del pasado- como las ideologías ocuparon buena parte de los asuntos o la cosa pública lo que condicionó buena parte de los acontecimientos más relevantes de la Historia moderna y con ello la vida de las sociedades pre-industriales e industriales. En la actualidad, en plena Revolución tecnológica lo que condiciona nuestras vidas ya no es tanto la religión -minoritaria en Occidente- ni las ideologías convertidas en pseudo-ideologías por los medios de comunicación de masas, Internet y la industria del entretenimiento (sociedad del espectáculo) en la que somos meros espectadores de unos sucesos que o están previamente planificados; la inmensa mayoría o se manipulan con posterioridad una reducida minoría de éstos en los cuales podemos participar de algún modo u otro siendo conscientes de que todo suceso es susceptible del sabotaje, como del engaño y la manipulación por parte del Poder, lo que nos convierte a la vez en agentes ya sea conscientes o inconscientes, activos o inactivos de todo el entramado del aparato tecnológico controlado por la oligarquía en el que se asienta el Sistema de dominación.

lunes, 19 de febrero de 2024

Aldous Huxley - Adonis y el alfabeto

 


"Cada victoria sobre la Naturaleza fortalece indiscutiblemente la posición de la minoría gobernante. Las oligarquías modernas están incomparablemente mejor equipadas que sus predecesoras. Gracias a las impresiones digitales, fichas perforadoras y máquinas de identificación lo saben prácticamente todo acerca de prácticamente todos. Gracias a las radios, aviones, automóviles y toda la enorme provisión de armas modernas, pueden aplicar la fuerza donde sea preciso casi instantáneamente. Gracias a los medios de comunicación de masas pueden amenazar, persuadir, hipnotizar, mentir y ocultar la verdad con alcance nacional y aún mundial. Gracias a micrófonos ocultos y el lindo arte de la intervención telefónica, sus espías están en todas partes. Gracias a su dominio de la producción y distribución pueden recompensar a los fieles con empleo y sustento, castigar a los descontentos con el desempleo y el hambre. Leyendo, por ejemplo, la historia de la Revolución Francesa y la dictadura de Napoleón, uno se queda atónito constantemente ante la descuidada ineptitud de anteriores procedimientos gubernativos. Hasta tiempos muy recientes, las libertades existentes se hallaban aseguradas, no por garantías constitucionales, sino por el retraso de la tecnología y la bendita ineficiencia de la minoría gobernante. En Occidente, nuestras garantáis, con tanto esfuerzo obtenidas, de libertad personal no han sido, hasta ahora, anuladas por las consecuencias políticas de la tecnología adelantada. La ciencia aplicada ha puesto más poder en manos de la minoría dominante; pero los muchos han sido protegidos por la ley y, para reforzar su seguridad, han creado (en la forma de sindicatos obreros, cooperativas, organizaciones políticas y camarillas de cabilderos) grandes sistemas de poder para contrarrestar los sistemas de poder de los industriales, funcionarios del Gobierno y militares que poseen o pueden utilizar los recursos de la tecnología moderna. Allí donde, como en Rusia y la Alemania nazi, las masas no se han visto protegidas por la ley ni han podido crear ni mantener sus propios sistemas defensivos de poder, las predicciones de Tolstoi se han cumplido al pie de la letra. Cada victoria sobre la Naturaleza ha sido al mismo tiempo una victoria de los pocos sobre los muchos. Y entretanto la maquinaria de producción en masa va creciendo, complicándose, encareciéndose, En consecuencia, su posesión va quedando confinada cada vez más exclusivamente a los que manejan el poder financiero y el poder político; a las grandes empresas y al supremo gobierno. Nunca hubo más necesidad que ahora de ejercer aquella Eterna Vigilancia"

martes, 6 de febrero de 2024

La sociedad de la supervivencia.

El auto-engaño surge de la necesidad de sobrevivir. La supervivencia conlleva la mentira sistemática sin la cual no se podría "vivir". La vida plena es la utopía que el hombre todavía no ha podido realizar en toda su dimensión.

Si de lo que se trata es de sobrevivir el Sistema de dominación proporciona los medios para hacerlo -aunque puedan llegar a ser escasos-, sin embargo vivir es un entelequia en la sociedad del control de manera que la libertad o la democracia son utopías que todavía deben ser realizadas por el hombre moderno.

La sociedad de la supervivencia implica formas de vida nihilistas y hedonistas que refuerzan constantemente el Yo. La supremacía del Sistema de dominación es convertir al individuo en una proyección de la propaganda y desfigurarlo hasta atomizarlo de manera que pueda ser absorbido por la masa al no reconocerse como persona autónoma que reflexiona sobre el mundo en el que vive.

La sociedad de la supervivencia oculta formas de vida degradantes y desespiritualizadas, sin la ética ni la  moral suficiente el hombre moderno tiene que sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo y alienante, a la par que corrupto la existencia va perdiendo sentido a medida que el hombre sucumbe ante un Sistema de dominación cada vez más totalitario que no entiende en su totalidad o ignora en buena parte cómo funciona. La desfragmentación social y la atomización individual culminan en una masa enajenada que sólo puede sobrevivir obedeciendo y cumpliendo las directrices y las normas que el Sistema les dicta. La degradación social de la masa  es proporcional y consustancial al grado de corrupción que impera en aquel y su modo de vida planificado y determinado de principio -nacimiento- a fin -muerte- por una élite de poder que sólo ansia el control y el dominio absoluto de la sociedad.



Bernard Charbonneau - "La Gran Muda"

                              
                        
                                   Recopilatorio de escritos de "El Estado" y otros artículos y libros.

El Estado es nuestra debilidad, no nuestra gloria, esa es la única verdad política. La sociedad donde el individuo emerge de la totalidad primitiva presupone un gobierno, leyes e incluso una fuerza policial, sin la cual se hundiría en un caos más aplastante que sus limitaciones. Pero la organización política contiene las semillas del desorden. que ella remedia. Más allá de cierto punto, se vuelve más opresiva que el desorden del que pretende liberarse. Es imposible abolir el Estado, pero no es menos necesario reducirlo al mínimo. 

Una sociedad sin Estado es tan utópica como un hombre sin pecado. ella asumiría individuos perfectamente lúcidos, perfectamente buenos y perfectamente fuertes, capaces de pensar y actuar en cada momento según la humanidad. 
 
Para ser, y más aún para dar, el hombre debe poder disponer de su parte de fuerza. ¿Cómo podemos permitir que todos accedan al poder? No, no delegando en un Poder total, pero ejercitándolo por sí mismo y por los demás. El hombre debe imponer su voluntad a las estructuras políticas y técnicas, en lugar de permitirse ser condicionadas por éstas. Con el ejercicio diario del poder el individuo hará cada momento la experiencia de la responsabilidad. En sociedades a su altura, se acostumbrará poco a poco a descubrir y servir al interés común. Aprenderá a ampliar su horizonte, sin perder de vista su vida concreta. En lugar de sufrir de arriba a abajo un impulso que cierra al individuo sobre sí mismo, la sociedad vivirá de un movimiento que comenzará desde la base hasta la cima.
 
La revolución contra el Estado debe poner en primer plano la formación de la persona. A diferencia de un sistema educativo que tiende cada vez más a seleccionar individuos según sus capacidades para adaptarlos mejor a su función social, esta educación debe buscar formar hombres completos. Ella buscará crear una mente y un cuerpo, un pensamiento y unas manos. Ella se esforzará por desarrollar varias tendencias contradictorias: en la dirección, pero también en contra del flujo de habilidades. Particularmente entre individuos cuyas funciones públicas podrían llevar a perder de vista la condición humana. Ella intentará ayudar al cuerpo y la mente para tomar su mayor espesor, cultivando, por ejemplo, al mismo tiempo inteligencia y carácter, sensualidad y moralidad. Sobre todo, debe ayudar y permitir que crezca en el hombre la necesidad de actuar según los propios pensamientos: la práctica de la iniciativa espiritual que lo lleva a la iniciativa en la acción. Colocar la solución en el hombre y no fuera de él, la revolución contra el Estado debe poner en primer plano los deberes del individuo hacia sí mismo: ética y estilo de vida personal. en esto ella sólo repite la tradición universal. En las antípodas de las “revoluciones” modernas que apenas insisten en los deberes del individuo respecto de su conciencia, pero que sólo le piden que lo abdique en manos del Estado. ella lo evita. De ahí el error central que nos llevó a la era de las tiranías bajo el pretexto de liberalismo político. 
 
La mente sistémica generalmente abstrae una buena razón, de la cual reconstruye todo lo demás mediante la proliferación ideológica. Así, la libertad se opone al orden, las mentiras a la verdad, de izquierda a derecha. Es dividiéndolo que las fuerzas del mundo desarman nuestro espíritu. Es reuniendo sus opuestos dispersos que haremos brotar la llama del espíritu. ¿Conservador o revolucionario? uno y y otro, porque dos cosas permiten al hombre desafiar el tiempo. Imaginación y lealtad, uno mirando hacia el futuro y el otro hacia el pasado. Por eso los espíritus son demasiado estrechos para contenerlos al mismo tiempo. 

 
El mito del Enemigo permite al hombre enajenar la dureza y la energía que debería desplegarse contra sí mismo. Hacer la guerra reemplaza la resolución de conflictos interiores. El Estado debe aniquilar a sus enemigos, pero sin enemigo carece de fundamento. El Estado fuerte necesita una amenaza para fortalecerse un adversario externo para justificar la movilización. Lo ideal sería una amenaza teóricamente terrible, pero en realidad inexistente. "Justicia para Alemania". 

 
Esta mitología de la juventud esconde una terrible mentira, porque nace de una evolución que el Estado totalitario acaba precipitando. Si nuestro mundo está obsesionado con la juventud s porque los excluye de la sociedad adulta. Cuando Condé y Hoche a los veinte años eran generales, no había Ministerio de la Juventud. No había jóvenes, sólo había hombres. Nuestra civilización técnica amplia la formación de directivos hasta los treinta años y el automatismo de nuestra jerarquía, reservando puestos directivos a personas de cincuenta años,reprimiendo tanto el instinto sexual como la voluntad de poder, no de la juventud, sino del hombre en la cima de su virilidad. [...] No existe tal cosa como una dieta autoritario para mantener a los mismos individuos en su lugar hasta que mueran" 

A medio camino entre las servidumbres de la pobreza y las de la riqueza, la clase media incluye a los mejores individuos. Pero también es la peor categoría. social. Perdió la inocencia intelectual del pueblo, sin adquirir las virtudes de su inteligencia. Su pensamiento está plagado de un revoltijo de ideas crudas. Su sensibilidad está pervertida por el entretenimiento anárquico de la prensa y el cine. Es la masa más confusa, la más rápida a ser exaltada por las llamadas del lirismo vacío. [...] Surgió de ella, Hitler cristalizó su revuelta, en el odio al judío y el miedo al Comunista 
 

La civilización liberal logra la base social de cualquier régimen totalitario: una masa proletarizada. La era liberal glorifica al individuo, pero el individuo moderno no sólo en las urnas, en todas partes; en el regimiento, en la fábrica y en la ciudad, está tomado en masa como una gota de agua en el mar. Reconoció el derecho de los individuos a votar, pero no reconoció su derecho a existir. A través del capitalismo ha desposeído a la mayoría de los hombres de la propiedad de sus herramientas. A través de la guerra, los despojó de sus cuerpos, a través de la prensa y propaganda de su propio espíritu. [...] La impotencia individual conduce al culto deL poder colectivo. Cuando el individuo se vuelve hacia sí mismo, no encuentra como incertidumbre el vacío y la debilidad. Pero cuando considera el mundo que lo domina, ve triunfar la fuerza. Todo le disuade de buscar tanto la autoridad como el poder. dentro de sí mismo, para volverse hacia el poder colectivo. 
 
El hombre tiene miedo del sufrimiento y de la muerte, pero tiene también casi tanto miedo de la conciencia de su servidumbre. El amo debe ejercer presión suficiente sobre el esclavo para obligarlo a ceder, pero lo suficientemente tortuosa como para permitirle transformar su capitulación en una victoria de su libre albedrío. El esclavo se unirá tanto más a esta ilusión que no ignorará en el fondo que enmascara las miserias de su cobardía. 


Un odio lúcido hacia el siglo XIX llevó a Dostoiewsky a predecir que el lema de el futuro sería: “todo vale”. Pero para los conservadores y los nacionalistas podían prever que todo estaría permitido... al Estado, y no al individuo. Porque hoy es a través de la disciplina absoluta que el nihilismo conduce al caos”. 

 
La guerra moderna no es sólo guerra, es también un orden social. La necesidad de utilizar masas considerables para alcanzar urgentemente el máximo de poder, creado en el ejército moderno, un nuevo tipo de sociedad, una sociedad masiva y organizada que sólo obedece a fines prácticos. Que el sistema militar se extienda a la vida civil y la sociedad totalitaria. La pérdida de unos pocos miles de soldados ya no es suficiente para agotar a la nación moderna. Comprometida en su conjunto, la comunidad encuentra entre ella millones de hombres y miles de millones, para alimentar el horno. Cada derrota levanta nuevas tropas, levanta un nuevo frente. Ya no se trata de derrotar a un rey, sino de aniquilar a un pueblo, sus ciudades y sus bosques. [...] Ya no se trata de lanzar un proyectil a un objetivo, sino de vierta el máximo tonelaje, para triturar la máxima cantidad de carne y hormigón. 
 
La conquista colonial dio origen a un sentimiento nacional en las poblaciones, que eran absolutamente extraños y que ahora sólo ven un medio de liberarse de Occidente: imitar sus mayores debilidades 

Siguiendo el modelo de Francia, Alemania tendió a constituirse como un Estado-nación. ¿Por qué el nacionalismo alemán se manifestó con tanta violencia contra los franceses. Nada lo distinguió del nacionalismo francés, excepto la guerra. En todas partes cuando se establece la fuerza, despierta en el derrotado un complejo de inferioridad, del cual no puede liberarse si no es sólo mediante el uso de la fuerza. Al apoderarse del mundo, Europa ha desatado en todas partes la voluntad de poder. 
 

La Nación sólo existe en oposición a otras naciones. La forma de los países vecinos. da su forma. La Nación es la guerra. Su fuerza no se manifiesta en el florecimiento de una era de paz, sino en la crisis extrema del conflicto armado. El sentimiento nacional experimenta peligros que tienden a destruir su objeto. El Estado moderno necesita amenazas para fortalecerse. Los busca por todos lados y su prensa sólo los denuncia ante los ciudadanos. 

 
Cuando nos preparamos para la cena familiar, la Nación viene a buscarnos para conducirnos a la batalla. Y cuando nos acostamos al lado de nuestra esposa, indiscretamente interviene para decirnos: “Tu deber está bien cumplido por el país. » Ella nos quita el pan de la boca para acumular sus reservas de guerra, y sobre todo, nos niega tiempo. Este lago de inmovilidad donde se extiende dejándonos solos, con el rostro entre las manos, esperando una respuesta. Frenética, nos grita nombres y fechas constantemente en mis oídos. Sin parar azota un siglo que se desmorona como una ofensiva. Del régimen al discurso, de la victoria a la retirada, ella nos persigue furiosamente. 

 
No hay Estado democrático, pero frente a este Estado, una democracia. Los individuos orgullosos de ello, espontáneamente inclinados a reunirse, sociedades tenaces en su deseo de xistir. Una democracia que insistiera en ser: el hombre y el grupo en la cima del hombre, más que de la nación, de la conciencia y de la responsabilidad, más que de la obediencia a la ley. Hombres que llevarían el poder en el centro de sí mismos, para quien no sería más natural quitárselo que abrir el pecho para arrancarte el corazón. Tal régimen tendría como objetivo, menos un derecho electoral que concede a todos la misma posibilidad de abdicar, que para todos la posibilidad de ser él mismo. No el autómata, cuya propaganda desencadena reflejos, sino poderes reales basados ​​en conciencia y habilidades reales. 
 
El Estado sólo construyó el enorme aparato de la educación pública porque la educación era una condición necesaria, al igual que los ferrocarriles: con la velocidad y la continuidad de su desarrollo, lleva la marca de lo inevitable. Para el ejército, se necesitaban soldados que pudieran operar máquinas y leer órdenes, para la actividad económica una masa cada día mayor de trabajadores cualificados y técnicos y un pueblo de lectores para la propaganda. es gracias a la educación generalizada que podría constituirse una civilización de la imprenta: la del código, de la oficina, del periódico, donde la fórmula escrita reemplaza, cada vez más para el hombre, la experiencia de la realidad. 

 
El imperialismo económico de la burguesía exalta el imperialismo político: la nación y la guerra que finalmente la destruirá. Al igual que el Estado-nación, el fideicomiso tiende a la autarquía, busca apoderarse de fuentes de materias primas y salidas lo que le permitiría formar un todo. Como el poder político, el poder económico tiende a derribar, mediante la violencia, los muros levantados por su deseo de dominar el mundo. Como el internacionalismo de los grandes estados, el de los trusts sólo existe a nivel nacional: Francia por Schneider, Alemania por IG Farben, la América de Rockefeller.  ¿La confianza? El nombre moderno del imperio.

Todo lo que nos parecía eterno: los álamos del barranco de Cambes, el hielo de la Antártida, el otoño en la playa de Fouras, todo esto no será más que provisional. La helada matinal de enero, las tibias noches de verano, todo esto dejará de ser indestructible y eterno. El mundo de los hombres es una casa embrujada por la presencia de la muerte, donde ahora es imposible vivir desinteresadamente. En el siglo del artificio sentimos pasión por esta naturaleza que destruimos. 

Es la civilización del coche y del avión la que sube a pie a la montaña, son los individuos más civilizados de los pueblos más civilizados los que se ponen a estudiar la vida de los “primitivos”, los que describen y ensalzan sus costumbres. Cuanto más nos distinguimos de ella, cuanto mejor la conocemos, más experimentamos el sentimiento de la naturaleza pero, al mismo tiempo, más nos alejamos de ella. La hemos inventado al destruirla y esta invención contribuye a su destrucción. Al final de este proceso se esboza un mundo en el que, destruida la naturaleza, el amor por ella sería más fuerte que nunca; y en el que el Edén original, alterado desde la primera intervención humana, se realizaría al fin en estado puro en un puñado de regiones de la tierra (o de nuestra vida) cuidadosamente organizadas. La experiencia de la naturaleza es hoy en día inseparable de la de su destrucción. Si queremos recuperar la naturaleza, primero tenemos que hacernos cargo de que la hemos perdido.

 
¿La ciencia te hace libre?

 "Fruto de la libertad, la ciencia hoy amenaza con liquidarla por varias razones. La ciencia está al menos en tensión con la propia libertad de la persona porque es la verdad de la autoridad de la sociedad actual, el conocimiento sin el cual no hay poder. Y la relación entre la verdad científica y cualquier individuo es más desigual que nunca, él era digno de ser quemado a bombo y platillo por hereje, ahora no es más que un pobre ignorante. 

 
La máquina es la voluntad de poder y la voluntad de poder es la máquina. Son los pueblos más ávidos de oro y de conquistas los que inventan las mejores máquinas Y son las personas más libres de prejuicios quienes mejor las utilizan. La voluntad de poder se encarnó en la expansión y en su logro supremo: el imperialismo de los Estados. Los periodos de mayor progreso técnico son periodos de prosperidad capitalista y, en grado aún mayor, periodos de guerra entre Estados. Lo que caracteriza al mundo totalitario en el que vivimos es la simbiosis de política y tecnología, el acuerdo entre la voluntad de poder de los jefes de Estado y la curiosidad objetiva, el sentido mecánico, la limitada docilidad de los técnicos. El hitlerismo fue la expresión de una sociedad donde las más altas capacidades técnicas se combinaban con un sentido extremo de la disciplina estatal. 

 
Por caminos diferentes, la religión y la ciencia tienen en común que traen la verdad; que responden a la pregunta planteada por el más mínimo pensamiento. Toda mente que despierta se descubre atrapada entre su deseo y la realidad. Angustia de vivir ante el hecho de la muerte propia y -peor aún- la del ser amado. Placer y felicidad frente al sufrimiento y la infelicidad, propios y ajenos. El amor ante una existencia condenada al conflicto y la guerra. De la libertad ante la necesidad, de la necesidad de seguridad ante los caprichos del azar. Angustia de la conciencia y de la razón ante el silencio y el vacío de un espacio-tiempo ilimitado. Atormentado por lo absoluto, pero encarnado en la carne, el espíritu lucha contra su finitud; y entre ambos la libertad de un hombre mantiene su rumbo lo mejor que puede, luchando paso a paso hasta la inevitable derrota. Atrapados entre el ideal y la realidad, entre nuestros principios y nuestras prácticas, la eszquizofrenia nos amenaza. Por eso debemos restaurar a toda costa la unidad, la del universo y la nuestra. 

 
Fourastie. Tendremos tiempos merovingios dominados por la electrónica, la escasez, la violencia y los terrores que sólo el poder y la autoridad sagrada pueden soportar y que salvarán el planeta (o acabarán perdiéndolo). Hasta el final y hasta el más mínimo detalle.  Corresponde a esta generación evitar el año 1000 en el año 2000. 


El peor aspecto material, y sobre todo moral, de la sociedad neoindustrial no es el trabajo sino la pesada industria del ocio. La contaminación, la promiscuidad, la mentira de una lucha de clases donde el servilismo de los trabajadores compite con su odio hacia los turistas, la exhibición caricaturizada de fealdad y conformismo burgués extendida al pueblo se pudre allí bajo el sol brillante. 
 
El Estado es nuestra debilidad , no nuestra gloria; ésta es la única verdad política. Es imposible abolir el Estado; pero no es menos necesario reducirlo a la mitad como mínimo. Anarquía es un significado; una sociedad sin Estado donde la libertad de los individuos sería a la vez naturaleza y verdad es tan inconcebible como la consecución de la armonía celestial en la tierra. 

 
Para limitar al Estado, la condición básica es no identificarlo más con la verdad, Se niegan absolutamente a conceder autoridad sagrada al poder político.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

El fin de la clase obrera

 Por lo visto los autores de este sketch de mediados de los 80 ya advertían del fin de clase obrera, los últimos coletazos del movimiento obrero se producían al unísono con el inicio de la Transición. La creación de una clase media consolidada por al franquismo en los años 60 y 70 del siglo pasado propició la sustitución del movimiento obrero por una clase trabajadora aburguesada y acomodada en las estructuras e instituciones del Estado y del Capital que comenzaban a proliferar como empresas incipientes en el país. El Capitalismo empezaba su marcha fúnebre hacia un abismo de dimensiones ignotas.



jueves, 9 de marzo de 2023

Reflexiones sobre la sociedad tecnológica.

El problema del esclavo tecnológico es que no ve más allá de sus propias narices (vive permanentemente en su burbuja) sin embargo el esclavo fabril percibía todavía una dimensión de la realidad que no estaba tan influenciada por la propaganda. Se sentía con más intensidad la fuerza de los hechos, hoy se vive anestesiado por el influjo de la tecnología y la hiperrealidad que nos sumerge en un estado de alienación nunca visto antes.

La diferencia entre el viejo Capitalismo (en su versión industrialista) y el nuevo (en su versión tecnológica) es que antaño todavía se necesitaba cierta mano de obra y ahora hay un excedente de la misma. De ahí las biopolíticas de los Estados y el descenso de la natalidad.

El objetivo principal de la clase dirigente es hacer dependiente del Sistema -en la medida que se pueda- a la población en general de manera que no pueda haber una respuesta lo suficientemente contundente y clara contra los abusos del Poder léase (Estado y Capital). La dependencia debe ser en todos los ámbitos, en la economía, la salud, la educación, la política, etc, etc. Todo debe estar bajo control del Sistema por el "bien común". El "bien común" se ha convertido tras la "pandemia" en la consigna sagrada que será utilizada por el Sistema como medio para someter a la sociedad y gobernarla sin oposición.


El fenómeno técnico y tecnológico es fundamentalmente metapolítico, está situado más allá de las ideologías y de las creencias de cada individuo y colectividad con lo cual no puede ser abordado de forma clara y concisa. Por lo tanto la crítica política es nula, solo se circunscribe a nivel intelectual y sociológico por algunos escritores que han percibido su importancia en el desarrollo de las sociedades contemporáneas. La sociedad de la modernidad no puede hacer una crítica ya que quedaría en total evidencia, la contradicción insuperable e insalvable del hombre moderno quedaría expuesta sin ambages, la Historia hecha pedazos y el sentido de la vida destruido y nulificado por el progreso y la Civilización de la modernidad.

Cuando afirmo que el proceso de imposición del Sistema Técnico Universal es irreversible es por la simple y sencilla razón que nadie se cuestiona y opone a su implantación de modo que todo el mundo está a favor del progreso tecnológico. El esclavo tecnológico sería el primero en rechazar cualquier medida que pusiera freno a los avances científico-tecnológicos de modo que el caramelo envenenado que le ha regalado el Sistema será su tumba en vida

Hemos entrado en una nueva era, el progreso que era el mandamiento supremo del Sistema será reemplazado por el del control. Los tiempos y circunstancias lo exigen, la dictadura científica provocará el cambio hacia el nuevo paradigma de civilización para evitar el caos y el desmoronamiento de las sociedades que implicaría el progreso indefinido. El Tecnofascismo será el pilar fundamental del Sistema.
¿Qué ha sido sino la "pandemia"? un ensayo que los Estados han implementado de esta nueva dictadura científica, la entrada en una nueva era donde el Tecnofascimo es la culminación del control político y económico de la sociedad.






lunes, 13 de febrero de 2023

Disidencia controlada y sociedad del control.

Tanto la derecha como la izquierda en su defensa del Estado caen en el mismo error de base; suponer que la economía determina la política y por lo tanto las multinacionales y la gran Banca ejercen el dominio sobre los Estados y la sociedad en general. 

 
Por lo visto los nuevos disidentes de la derecha surgidos a raíz de la "pandemia" no asocian que el Capitalismo y por lo tanto el Estado (creador y promotor del Capitalismo) es el que ha implementado la mundialización o el globalismo (libre circulación de mercancías y personas) con las consecuencias que trae consigo el nuevo modelo de gobernanza, lo que implica y genera confusión y errores en el análisis de la sociedad actual. El globalismo-mundialización o "Nuevo Orden Mundial" no es ( ó sólo) un movimiento surgido de la economía privada sino que obedece a estrategias de control poblacional por parte de las Super-potencias o Estados hegemonicos que quieren ejercer el poder sobre la población de manera indiscriminada y "anti-democrática" saltándose impunemente si es necesario sus propias normas y leyes decretadas en sus Constituciones. 
 
Curiosamente el nuevo lugar de reclusión en la sociedad tecnológica es el hogar. Quien lo hubiera dicho, ya no hacen falta ni hospitales ni cárceles ni escuelas para vigilar y disciplinar. El control es más efectivo en el hogar donde desaparece la intimidad y la privacidad del individuo por medio de Internet. 

 Contrariamente a lo que se piensa, Internet no es ningún medio democrático sino que se ha convertido en el medio totalitario de control por excelencia.


viernes, 26 de agosto de 2022

MENSAJE DEL NIÑO LOBO DE MONTJUÏC (BARCELONA)

 ""Se llamaba Antonio Montserrat y vivía en la montaña de Montjuïc, el hogar que lo vio nacer y el único rincón donde se sentía como en casa. A El Niño Lobo de Montjuïc nunca le gustó la ciudad. Siempre terminaba regresando al monte. En la última década, una chabola encajonada en la dura piedra de la cara este de la colina, uno de los rincones más inaccesibles, se convirtió en su hogar. Hace un mes y medio se instalaba en un piso de la Zona Franca gestionado por la Fundación Arrels. A los 54 años, su cuerpo había dicho basta. El 22 de abril, la voz del último chabolista de Montjuïc se apagaba. La muerte de este "hombre libre", como lo recuerdan sus amigos, ha dejado una gran huella y un gran vacío en miles de personas que conocieron la última etapa de su vida a través de internet. Esta es su historia.

Antonio nació el 1966 en Can Valero, uno de los barrios de barracas formados alrededor de Montjuïc, donde llegaron a vivir 30.000 personas. A los nueve años presenció como dos hombres armados se llevaban a su padre. Lo asesinaron con dos tiros de escopeta. La muerte del progenitor, atracador de bancos y traficante, marcó, en gran parte, su vida. Pasó por un internado, hizó la mili y desempeñó diversos trabajos en los sectores de la seguridad y la construcción. Vivió una temporada en Sant Antoni de Calonge en un piso, pero jamás logró establecerse en una vivienda por mucho tiempo. "Después de todo nació en la montaña. Allí pasó más de la mitad de su vida. Cuatro paredes le ahogaban", comenta Verònica Beas, una de sus referentes en Arrels, entidad que acompaña a personas sin hogar."



miércoles, 13 de julio de 2022

Tiranía materialista y mediática; una sociedad teledirigida por los medios de comunicación de masas.

La "pandemia" ha puesto de relieve un hecho incontestable, a saber, que todo se rige por mandato y dinero para acallar las conciencias. La ciencia se funde con el Capital para inundar con propaganda las directrices fundamentales en las que se basa el funcionamiento del Sistema de dominación.

El intento del Capitalismo en convertir los países en marcas no ha terminado de consolidarse del todo. Las guerras comerciales acaban transformándose en guerras políticas entre naciones lo que echa por tierra la tesis de que el poder económico hegemónico pueda controlar el poder político de una nación determinada, cuando las naciones compiten entre sí lo hacen en el plano económico y también político dirimiendo cual de ellas tiene más poder sobre otra en las dos esferas.

La concentración de riqueza generada por el Capitalismo en estas últimas décadas debido a las políticas de los Estados forma parte de la correlación de fuerzas entre el poder político y económico de manera que la concentración de riqueza ha generado también una concentración del poder político como nunca se había dado en la Historia lo que conlleva una tiranía mundial de los Estados sin precedentes que descansa en un supuesta democracia formal o representativa en la inmensa mayoría de éstos. Hay por lo tanto un doble engaño en el plano político y económico de los Estados para preservar el Poder. Ni ha habido un mayor reparto de la riqueza entre la sociedad ni los Estados son más democráticos.

Una sociedad no puede ser democrática cuando la versión oficial que ofrecen los medios de comunicación de masas inunda de propaganda a la opinión pública constantemente. La información se convierte permanentemente en propaganda para implantar realidades incuestionables en el imaginario colectivo, se cancela el debate y se acepta la visión que los propagandistas establecen para que los gobernantes puedan imponer el modelo social que estimen oportuno en cada momento.

Posiblemente cuando la población civil quiera reaccionar a los desmanes de los gobiernos tiránicos ya será demasiado tarde porque la sociedad estará totalmente militarizada.

La creación de mundos virtuales particulares ha finalizado el proceso de alienación del individuo moderno, esta ruptura con la vida real responde al agotamiento espiritual o psicológico debido al sinsentido de la misma y a las relaciones que la sustentan basadas sólo en el materialismo puro y duro de manera que el refugio creado por el hombre moderno a partir de la realidad virtual y más concretamente Internet descansa en la dolorosa y agónica existencia que representa la vida real.

La dominación ya no es sólo política (en términos estrictos) sino que con la invención de Internet también ha invadido la esfera espiritual del hombre moderno.