In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


Sé tu propia luz.

lunes, 3 de octubre de 2016

Revolución, pensamiento, libertad, verdad, riqueza y pobreza.





Creo que para cambiar no hace falta leerse ningún libro o escuchar algún gurú que te ilumine, mas bien el cambio si se da, se produce en el interior del individuo, por lo tanto, ni la lectura de 10000 libros ni la práctica de cualquier religión, política o filosófica no tiene por qué significar ninguna revolución individual o colectiva, dirimir que la práctica de la revolución sólo es posible por ejemplo, por medio de una élite de sabios ilustrados conlleva un error de bulto al considerar por este mismo hecho que no todo el mundo es o puede llegar a ser igual. En este sentido la revolución tendrá que ser de carácter totalitario, es decir, de toda la sociedad o de la inmensa mayoría o de lo contrario todo proceso revolucionario que intente llevarse a cabo se verá irremediablemente abocado al fracaso.

El cambio no puede ser el efecto de la propaganda sino de la conciencia.

Si la identificación con la acción produce el desapego, la voluntad permanece intacta. Identificamos el placer con la libertad cuando podemos elegir, la obtención del placer a través del consumo de drogas, alimentos o la practica del sexo nos hace sentir libres porque el desapego (la ausencia del Yo) está relacionado con la consecución de nuestra satisfacción y felicidad.
El conflicto deviene cuando nuestra voluntad es alterada por factores externos que nos impiden realizarnos como seres humanos totalmente autónomos y por lo tanto libres, la insatisfacción crea depresiones y neurosis que acarrean transtornos múltiples de la personalidad, al verse alterada la personalidad cambia el carácter de la persona produciéndose una falta de interés general en la vida diaria y un desasosiego y tristeza permanente que nos incapacita para realizarnos.
La falta de interés por la vida en general es sustituida normalmente por el consumo de drogas legales o ilegales, alcohol, comida, sexo que nos proporciona un cierto grado de libertad cuando realmente nos sentimos esclavos de factores externos que nos impiden emanciparnos como seres humanos.

Como la base del pensamiento es la especulación, toda conducta está regida por la estrategia que intenta salvaguardar nuestra imagen (el Ego) en consideraciones con y para nuestros semejantes, la imagen se convierte en nuestra seña de identidad para la supervivencia en un mundo donde las relaciones están supeditadas por la jerarquía, es decir, por la Autoridad y la fidelidad hacia ella.

Todo pensamiento tiende a la especulación, cuando el pensamiento se identifica con la acción pierde su esencia especulativa.

El pensamiento especulativo otorga seguridad y por lo tanto es incompatible con la libertad porque se fundamenta en el conocimiento limitado que acumula a lo largo de su vida el individuo, por un lado, la libertad no tiene restricciones de ningún tipo, es decir, no está limitada y dispone de la capacidad de elección (inteligencia), y por otro, concibe la vida no tanto como una forma de pensar sino mas bien como una forma de sentir que procura la conciencia y las necesidades vitales que conforman la personalidad y el carácter especifico de cada uno de nosotros para de esta manera poder darle un sentido a la vida.

La verdad suele ser sustituida por la apariencia que conforma la realidad, por lo tanto, las apariencias adoptan formas singulares de los puntos de vista de cada cual según su interpretación de las cosas y las relaciones que se dan en el mundo, basadas principalmente en el auto-engaño para adaptarse a una realidad aparente permanentemente falseada por la connivencia y conveniencia que vivimos cada uno de nosotros.

El engaño se ha convertido en un arte que se cubre bajo el manto de la hipocresía, la mediocridad y la bondad corrompida.

Si la riqueza es abundancia en forma de acumulación y la pobreza es escasez en forma de insuficiencia, el termino medio es la equidad en forma de suficiencia.

No hay comentarios: