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miércoles, 29 de mayo de 2013

Sociedad, pensamiento y propaganda.




No estamos viviendo en la sociedad del no-pensamiento, mas bien lo hacemos en la sociedad de la inconsciencia. El pensamiento existe pero éste es controlado y dirigido en general por la propaganda que desarrolla  el poder o la élite y que es destinado finalmente  a la sociedad-hombre. La dirección del pensamiento por lo general sólo tiene un sentido, aunque por mucho que se empeñe la élite a través de la propaganda en dividirla en dos polos, cómo derecha-izquierda en el campo político, y en otros terrenos para crear entre los hombres la dualidad y por ende el conflicto, un conflicto que va más allá del terreno religioso y político y que en definitiva acaba por fragmentar la esencia del espíritu del hombre, que se ve desbordado por una serie de circunstancias que nos abocan a un conflicto interior permanente en la mayoría de los ocasiones.

La conciencia del hombre es de vital importancia para desarrollar el pensamiento reflexivo, pero nuestra incapacidad para tener una conciencia clara de los hechos que por ejemplo suceden a nuestro alrededor nos inhabilita, y por ende absorbemos toda la información- que es basicamente pensamiento- dirigida y controlada  por la propaganda con la finalidad de manipularnos.

En definitiva, las corrientes de pensamiento son creadas y dirigidas por la propaganda-élite para moldear la conducta del hombre, lo que viene a significar que el pensamiento es creado por una élite debido a la incapacidad de la inmensa mayoría de reflexionar y desarrollar un pensamiento individual y objetivo.

Es más, si nos adentramos en el pensamiento subjetivo del hombre, que es el que nos invade a lo largo de nuestra existencia, los hechos nos ratifican que acaba por generar más conflicto interno y por ende también muchos más conflictos en las relaciones con nuestros semejantes, son las dos caras del pensamiento que el hombre debe admitir y asimilar para entenderlo en su totalidad y no caer en la trampa que el mismo pensamiento nos impone en la mayoría de las ocasiones.

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