In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


Todo está sujeto a interpretaciones, por lo tanto la realidad es subjetiva y las formas de pensar y vivir son caóticas y conflictivas. El pensamiento enmascara a menudo la verdad de los hechos. La realidad ya no puede ser objetiva. Todo pasa por el filtro del pensamiento y el individuo deja de observar los hechos tal como son.

lunes, 29 de octubre de 2018

Una crisis sin fin.





Lamentablemente el panaroma político-social-económico no es nada esperanzador. Las medidas tomadas por los gobiernos de turno están socavando cada vez más las desigualdades de la sociedad que impotente ante la gestión de los gobernantes queda a merced de sus prácticas erróneas cuando no directamente corruptas. Sin duda estamos inmersos en un circulo vicioso del que no podemos salir.

La demanda de caras nuevas en el teatro político para intentar ganar el voto y la confianza de los ciudadanos y así darle un aire renovador a la política oficial queda subordinada por factores que escapan a la soberanía del país al ser dependiente en la imensa mayoría de éstos de Estados más poderosos que implementan políticas de carácter internacional en su gestión económica afectando de esta manera a los Estados más débiles que deben de ceder a las presiones de las instituciones como el FMI y el Banco Muncial (apéndices de los Estados con mayor influencia económica) para no empobrecerse todavía más.

En este contexto de lucha por la hegemonía mundial los Estados interdependientes (fuertes) y dependientes (débiles) deben de competir por una mayor cuota de mercado a través de las multinacionales y la gran banca si no quieren quedar fuera de la arena internacional de desarrollo y progreso técnico y tecnologico.

Por otro lado también cabe destacar que los políticos actuales siempre tendrán razones y motivos para exculparse, denunciando la corruptela generalizada de los partidos políticos contrarios (por ejemplo PP-PSOE) o como hace poco escuché decir a cierta alcadesa de tildar la forma de gobierno actual de "democracia imperfecta" para justificarse antes los desmanes e injusticias del sistema.

En este contexto no puede haber orden en el caos como pretenden los gobernantes actuales. Garantizar un cierto "orden" dentro del sistema capitalista siempre estará a expensas de los abusos que cometa el Poder encarnado en el Estado y cuando no, de la corrupción en la que nos vemos inmersos de una manera u otra al participar en mayor o menor grado en el desarrollo y funcionamiento del Sistema.


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