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martes, 21 de abril de 2015

Una reflexión sobre la propaganda.





La visión del mundo o de la realidad que percibimos es fragmentada por la propaganda.

4 comentarios:

Piedra dijo...

Creo que el problema radica en identificar donde se encuentra esa propaganda, o en darse cuenta de que está presente en todo cuanto nos rodea.

Albert A.H. dijo...

El problema de la propaganda se hace patente cuando quien tiene el control o monopolio de la misma puede usar la información a su conveniencia, el receptor de la información sólo percibe una parte de la totalidad de la realidad, por ejemplo de un hecho, con lo cual la realidad puede quedar fragmentada (en mayor o menor medida) de diversas formas por el emisor que difunde la propaganda.


O dicho de otra forma, la realidad de un hecho puede ser alterada o interpretada por la propaganda dependiendo de la información de ésta.

Piedra dijo...

Yo a lo que voy, es que eso es peligroso cuando no estás sobre aviso, cuando no sabes que está sucediendo.
En una película, todos desconfían de lo que dice el malo, pero asumen que lo que dice el bueno es totalmente cierto; Así no cuelan muchos de nuestros dogmas, por ejemplo y cuando ya no es película... peor que peor.

Saludos

Albert A.H. dijo...

Así es, en la inmensa mayoría de las ocasiones la información se interpreta de forma subjetiva por el receptor, por eso la propaganda se puede transformar en un medio con mucho poder por el emisor que la difunde.

Es por esa misma razón por lo que se puede volver tan peligroso para una individuo por ejemplo difundir un rumor por el cual se ponga en duda su honestidad o integridad.

Si la información se interpreta de forma subjetiva es porque está fragmentada, de esta forma puede llevar a la duda, confusión o como sucede en muchas ocasiones al engaño.

Como más fragmentada esté la información más posibilidades de interpretaciones tiene, por esta causa la información de un hecho concreto se convierte en una especulación, teoría, o conspiración, es decir, ha dejado de ser un hecho para convertirse en una interpretación.