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domingo, 11 de diciembre de 2011

Realizando la utopía.

                                            Posibles soluciones a la crisis económica.



 
Ante el panorama desolador que tenemos en la actualidad, especialmente en el estado español, cabe reflexionar sobre las armas que tiene el trabajador a día de hoy, y qué puede hacer contra el status quo que han implementado e impuesto la gran banca y las multinacionales, es decir, el poder financiero internacional del que tanto se habla.
Vemos que los Estados cada vez ceden más y más terreno a los mercados que son cada vez más competitivos, porque entre otros hechos, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han entrado en el monopolio internacional de éstos, Europa empieza a resentirse de la subida de producción a menos costo de los países emergentes económicamente en el panorama internacional. El capital concentrado en manos de unos pocos y también con los últimos avances tecnológicos (militares) en su poder, invierten el dinero donde puedan sacar más rendimiento, que son normalmente los países en vías de desarrollo y los mencionados BRICS.
Pocas armas le quedan pues al obrero y la fuerza que podía ejercer antaño se va disolviendo poco a poco, la única solución a éste grave problema de los trabajadores es la huelga, paralizar la economía del estado durante todo el tiempo posible y así poder ofrecer una resistencia legítima al sistema, y por lo tanto poder ofrecer otras soluciones viables a los problemas de todo el conjunto sociedad, tanto en su estructura social, económica y política…

Una solución viable pasaría por reducir al máximo las horas laborables todos  los trabajadores, funcionarios y empleados que pudieran prescindir de ellas,  para poder favorecer la creación de empleo a todos los niveles.

11 comentarios:

Ζωροάστρης dijo...

Quizá te sorprenda lo que voy a decir, pero lo digo en frío, que conste.

En primer lugar, a estar alturas, más que por la "utopía", hay que pelear por un mínimo de "dignidad". Fijémonos, por ejemplo, en cómo el BCE exige al gobierno entrante cocotero el plan de los "mini-jobs", que implican un máximo salarial de 400 euros.

En segundo lugar, y ésta es la cuestión, hay que plantearse cómo alcanzar esa mejora, es decir, cómo librar esa batalla, pero con los pies en el suelo. Me refiero a que todas las iniciativas bienintencionadas y pacifistas que se han venido sucediendo en las últimas décadas no han servido absolutamente para nada, salvo para calmar las conciencias críticas de los participantes.

En otras palabras, al igual que en el mundo natural, no hay cambio sin violencia, siendo ésta consustancial al ser humano. Entre los animales, observarás cómo la violencia surge como reacción, generalmente defensiva (por el contrario, en los casos de agresión, tales como la caza, el acto violento es breve, preciso, y el depredador no suele regodearse con la víctima). La violencia, pues, es un medio, nunca un fin, pero a ningún animal se le ocurre (para hablar con propiedad, su instinto de supervivencia se lo impide) renunciar a ella. No debemos establecer categorías morales para valorar la violencia, dada la hipocresía que implica (ahí tenemos a los hombres de poder estableciendo diferencias interesadas).

En realidad, la asunción o renuncia de la violencia nos plantea dos alternativas (a aquellos que tenemos un mínimo de decoro y decencia):

1. Renunciar a ella, en nuestro deseo de trascender. Esto, no obstante, nos deja a merced de nuestros depredadores (que en la llamada sociedad capitalista son numerosísimos, acaso más que en otras civilizaciones).

2. Aceptarla como medida transitoria, como algo irremediable para nuestra propia necesidad de subsistir. Consideremos que no hay en el mundo natural ningún animal (a no ser que esté enloquecido o enfermo) que se someta dócilmente a sus depredadores (exceptuando, cierto, a los borregos y otras especies afines).

Entonces la pregunta es: ¿somos borregos o somos hombres?

Pienso, sinceramente lo pienso, que se dan hoy ya objetivamente suficientes circunstancias como para que estalle, con toda justicia, una insurrección popular. Y a pesar de que el Estado policial engrosa sus filas, confío en que esta insurrección tenga lugar, y desde luego manifiesto mi intención de tomar parte en ella.

A un animal no le pondría la mano encima bajo ningún concepto, pero a un explotador, sin el menor remordimiento.

Europa, la misma España, no puede tolerar esta nueva esclavitud que silenciosa y sibilinamente se le está imponiendo. Las clases medias y trabajadores han sido señaladas para el sacrificio y por muchas medias sonrisas que se esbocen y justificaciones que se arguyan, lo que nos jugamos no es la Utopía, sino la dignidad, los mínimos de libertad que habíamos alcanzado después de muchas batallas.

La violencia es casi un deber en ciertas circunstancias.

Saludos

Matapuces dijo...

Pienso que tal como está el panorama, si empezaran a estallar disturbios en manifestaciones serían reprimidas "ipso-facto", vamos, que dudo que el estado y las fuerzas de seguridad permitieran que manifestantes provocaran demasiados altercados, digo esto porque ya hay antecedentes en la de Plaza de Catalunya y en Valencia creo y en estos casos no hubo practicamente violencia por parte de los manifestantes y fueron reprimidos con violencia por la policia.


Por otro parte, yo agotaria todos los recursos antes de utilizar la violencia, medidas como la desobediencia civil de todo tipo se pueden llevar a cabo, pero siendo realistas esto necesita de un amplio conseso por parte de la sociedad, que no creo que se de en éste pais en la actualidad. Y creo que hay radica el problema más importante, la falta de acuerdo por ejemplo que se necesita para convocar una huelga general porque como sabemos aquí todo el mundo va a la suya, sindicatos, organizaciones, etc.
Entonces vemos que la sociedad está cada vez más divida, y no puede articular ninguna solución a lo que esta pasando, y de estos se aprovechan los que verdaderamente gobiernan el mundo.

Lo único que puede hacer que cambie el sistema es la acción individual coordinada con otras personas que tengan los mismos objetivos que los tuyos, e intentar así llevar a cabo otro modelo de sociedad.

Siendo pesimista, ahora mismo no veo solución o cambio alguno, aún llevando a cabo acciones violentas que pudieran poner en evidencia al sistema.

Ζωροάστρης dijo...

Claro está que tendría que ser una violencia generalizada, y no me refiero a destruir mobiliario urbano, sino a plantarse frente a las instituciones (y algunos bancos), reclamar las cabezas (en sentido figurado) de los responsables, y en caso de represión, responder con contundencia, sin miramientos.
Por eso hablé de "insurrección", no de movimientos estilo 15-M.


En cuanto a las posibilidades de que esto suceda, ahora mismo resulta imposible preeverlo. Si España, en un año o dos, sale del euro (es expulsada) y los españoles se ven condenados a una pobreza real (y en ocasiones extrema), consecuencia de perder el 50% del valor de sus ahorros, ya veríamos si no se pondría en jaque el actual orden social y político.

Se está acumulando mucho odio y mucha frustración en la sociedad española y los que tenemos vocación de revolucionarios (hablo por mí) tenemos que estar atentos a cualquier chispa que se produzca, con tal de canalizar esa rabia en la dirección adecuada. Porque ahora mismo a los españoles no se les ofrece más horizonte que la esclavitud en el euro o la miseria fuera de él en caso de que el PPSOE y la monarquía en su conjunto pervivieran.

El desempleo, la precariedad laboral, los recortes, etc., harán del 2012 un escenario dramático para un número de personas todavía mayor al de los años precedentes, y eso solo lo resiste un pueblo de conejos, y además de conejos capados. Yo todavía tengo la esperanza de que el pueblo español sea algo más que un conejillo de indias.

Saludos

Ζωροάστρης dijo...

La estrategia de la abstención, que algunos llevamos predicando tanto en la red como en el mundo físico desde hace algunos años, ha fracasado.

No consumir, no participar de ciertas tendencias sociales, etc., es una opción personal muy respetable (que, por cierto, en mí tiene a un seguidor activo) pero ineficaz.

Cobrar en negro acaba convirtiéndose en una manifestación más del egoísmo y la desesperación (se ve en Grecia), no supone ninguna acción revolucionaria, ni plantea ningún escenario colectivo de rebelión cívica.

Además, a día de hoy, en un mundo "global", aunque millones de personas optaran por abstenerse y cruzarse de brazos como yoguis, en poco afectaría esa postura al orden establecido. De hecho, en poco le afecta la cantidad de desempleados, "ni-nis", "out-siders", etc. En caso de que su número aumente, se legalizarán las drogas o se procurará que haya a todas horas espectáculos de entretenimiento asequibles para el bolsillo de los más pobres.

No, para que esto cambie urge una rebelión popular en toda regla. Y siendo cierto que no se advierten señales ni visos de futuro, creo que es pronto para negar esa posibilidad. Si el futuro se diera siempre como esperan los mandamases, la Historia sería lineal, y es todo lo contrario, circular, cíclica. Volverán a rodar cabezas (hablo en sentido figurado, aunque no estaría de más hacerlo en sentido literal).

Saludos

Ζωροάστρης dijo...

En eso los judíos son más honestos que los cristianos: el cristiano opta por poner la otra mejilla, el judío sigue la regla del ojo por ojo. De ahí que el catolicismo tenga tanto peso en España y el sur de Europa en general: fomenta una resignación que incita a sobrellevar todos los abusos y humillaciones en espera de una recompensa celestial.

Matapuces dijo...

Una cosa parece clara,para que hubiera una rebelión popular más o menos organizada pero efectiva tendría que haber un conseso mucho más amplio de la sociedad, cosa que no hay en la actualidad, lo que temo es que si dentro de un cierto tiempo, pongamos de 2-4 años, pudiera haber pequeños focos en los cuales la lucha se podría radicalizar pero como hemos dicho antes ya lo está preveiendo el Estado con el aumento de las fuerzas de seguridad y cárceles, todo parece controlado...

Lo que si es posible que de alguna manera empieza a cambiar el modo de vida para mucha gente, en este caso los más desfavorecidos y vaya en aumento.
En el tema de las drogas, no creo que cambie seguirá como ahora, a no ser que quieran realizar un experimento como el del éxtasis (mdma) de los años 90, porque de ahí también sacan una buena tajada (con la cocaina y la heroina), y si legalizaran algún tipo de droga, sería por ejemplo la marihuana que ya se podría decir que se puede consumir sin demasiadas dificulades y plantar para consumo propio, en el caso de los más jovenes que sería la excepción prefieren comprarla en el "mercado negro" para no tener demasiados quebraderos de cabeza, aún así es barata y accesible.

En cuanto al entretenimiento que mencionas, con la entrada de la TDT, hay muchos más canales donde la gente puede elegir...Y sin dejar de lado Internet, que va se el nuevo opio del pueblo.

Demasiados factores en contra para que se diera una auténtica rebelión ciudadana...

Matapuces dijo...

En este caso para que el "pueblo" tuviera un mínimo de fuerza se tendría que plantar, hacer una huelga de duración determinada para exigar mejoras salariales, etc, y poder optar poco a poco a un cambio social y económico.O por el otro hacer manifestaciones multitudinarias para tratar de hacer fuerza, sino lo tenemos crudo, no cabe duda de que si esto no sucede todo va a seguir igual.

Anónimo dijo...

Con respecto al tema de los borregos me place citar un fragmento de la célebre novela "El lobo estepario" de Hermann Hesse en la cual El lobo estepario está cenando con Armanda en <> y ésta le dice lo siguiente a Harry Haller:

- Mira, pues, esto es un muslito de pato, y cuando uno desprende del hueso la magnífica carne blanca, entonces es una delicia, y uno se siente tan lleno de apetito, de expectación y de gratitud como el enamorado cuando ayuda a su amada por primera vez a quitarse el corpiño. ¿Me has entendido? ¿No? Eres un borrego.

Como se puede apreciar según Armanda El lobo estepario es un borrego. Quería compartir este interesante diálogo de la novela de Hesse.

Matapuces dijo...

¡Debe ser el poder de la carnaza!
Prometo leerme el libro en cuanto pueda.

Anónimo dijo...

Como te comentaba en privado, ya está claro quién es el anónimo. Lo curioso es que se trata de alguien con quien no tuve ningún problema, pero que por razones que él conocerá, viene a trolear, fingiéndose algo cazurro (lo que no es en absoluto, a juzgar por sus comentarios en otro espacio). Su nombre empieza por C y tiene ocho letras, y lo dejaré así. Yo no entraré más al trapo, porque o bien pretende divertirse tomando el pelo a diestro y siniestro desde el anonimato, o bien un profundo rencor, injustificado, le mueve a buscar pelea. Pero al menos yo no voy a amargarme durante el tiempo que uso internet, menos con una persona desconocida. Ya demasiadas amarguras tengo a diario. Saludos.

El lobo estepario

Matapuces dijo...

Sí, ya sé de quién hablas, es todo un personaje, en fin, el sabrá lo que hace que sus años supongo que tendrá.

Saludos!