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miércoles, 2 de febrero de 2011

El amor ha muerto.

                                 
                                                               Reflexiones sobre los auto-engaños en el hombre.
A lo largo de la historia de la humanidad miles de guerras se han llevada a cabo por todo el mundo y por todo tipo de intereses. Podremos observar que lo que nosotros llamamos guerra o al conflicto bélico, es la forma más descarnada que tiene el hombre de mostrar sus pasiones,  la violencia que provoca las acciones vienen determinadas por la naturaleza de su pensamiento que ha sido condicionado bajo circunstancias en las que se ve afectado o amenazado de alguna manera su instinto vital de supervivencia.
El instinto de conservación connatural al hombre en las sociedades occidentales, capitalistas  y tecnificadas depende también de la imagen o ego que ha creado el individuo para poder valerse e integrarse en el mercado laboral, la formación del individuo vendrá dada por la educación y los estudios que ha tenido. Podremos observar como la imagen del individuo prevalece sobre lo que es realmente en esencia el hombre natural (sin máscaras de ningún tipo)


                                                                      ¿ Me vendo?


En las sociedades capitalistas se lleva a cabo otro tipo de “guerras”, estas guerras de baja intensidad como he leído o también guerras silenciosas, se van fraguando lentamente en el entorno escolar del niño, en el entorno familiar, y después en el mercado laboral, en las fábricas, industrias, etc, etc, y acaban como un proceso de retroalimentación en la familia que va a formar el individuo.
Algunas veces también he escuchado decir que el motor de la humanidad es el amor, ¡menuda falacia, señores!, lo que verdaderamente mueve a la humanidad, y estoy hablando en términos generales para que no se me mal interprete, es el dinero que acaba corrompiendo el pensamiento de los hombres y sus acciones, no es de extrañar pues, que nos encontremos en esta situación tan lamentable a día de hoy.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo va eso, Matapuces. Recibí tu correo, pero ando liado porque he decidido romper con cierto mundillo con el que tenía una relación de colaborador (la universidad, ese antro) y estoy planeando un libro sobre un famoso rebelde demonizado por el imperio español. Ya charlaremos.

En mi opinión, el culto al dinero, que es lo que te lleva a sentenciar que el amor "ha muerto", es fácilmente explicable: en una sociedad basada en el macroconsumo (y el consecuente macrocrédito) todo, absolutamente todo (relaciones personales incluidas) se convierte en "objeto". Y lo uno tiene relación con lo otro porque para fomentar una sociedad de consumo es preciso anular la individualidad de las personas mediante la propaganda: si piensan, y S-I-E-N-T-E-N, sufren de pasiones, etc., serán menos maleables que si se entregan despreocupadamente a la vorágine consumista.

Salud y libertad

El lobo estepario

Matapuces dijo...

Sí, de eso se trata, de anular la voluntad del individuo por medio de la propaganda, de centrar toda su atención en el contexto que la oligarquía crea oportuno en cada momento, y también para crear más confusión y desmotivación en el hombre.

Es significativo porque la sumisión entorno al sistema que padecemos nos hace vulnerables en muchos sentidos, la clave es ¿ cómo "salir" del mismo sistema sin dejarlo? (en el sentido literal de la palabra), este galimatias parece complejo, pero tiene que ser resuelto de algún modo por nuestra intuición, (que quizá más por el pensamiento).

Saludos!!

El lobo estepario dijo...

Te dejo mi nueva dirección de correo: carloscrusoe@ymail.com

Aitor dijo...

¿Como salir del sistema sin dejarlo?
Ya lo has hecho. En el momento en que eres consciente de como funciona el sistema y como es de cruel con el individuo, ya entra en tu albedrío si te dejas mandar por él o no. No puedes renegar completamente del sistema por que necesitas cosas de él para sobrevivir pero siempre puedes elegir no ser engañado por la propaganda y mantener tu mente libre.

Matapuces dijo...

Aitor, hay una cuestión a la que cedemos en la mayoría de las ocasiones, y no atañe a la propaganda, en mi opinión es el del condicionamiento del hombre, por ejemplo el instinto de supervivencia que pertenece al condicionamiento humano, es que el más puede modificar su conducta, nuestra voluntad también queda cercenada por la incapacidad de poder subsistir, o ser independientes.
Esta también es una de las claves para poder ser más libres.
Saludos!