In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


Sé tu propia luz.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Reflexiones sobre la Autoridad, el Estado y el Capital.






El factor cultural de una nación nunca debería ser el principio rector del ser humano y de los distintos pueblos que conforman la humanidad porque supone un elemento de división en ésta y por lo tanto de conflicto.

El principio rector del ser humano es la conciencia que integra a la totalidad de la humanidad en él, llegados a este punto, el individuo es la sociedad, es decir, aquel no se puede separar de ésta y forman un sistema indisociable. interrelacionado e interdependiente.



Como el interés individual privado no tiene porque ser también del interés público, el interés estatal tampoco tiene porque ser del interés público, ya que aquel rige el interés principal de los capitalistas y éste el interés principal de los comunistas.


Si el interés público ha desaparecido es porque ya no quedan comunistas, sólo quedan entre las clases populares. capitalistas menores o aspirantes a capitalistas, por lo tanto la esfera colectiva o pública ha desaparecido como tal y sólo queda una abstracción de ésta que es gestionada por el Estado, en esencia Capitalista.


El poder del conocimiento que se convierte en Autoridad se revela superior en su naturaleza y por lo tanto ejerce como potencia y fuerza dominadora-excluyente sobre la sociedad, que a la vez le otorga un carácter sagrado al aceptarla y consentirla como único modus-videndi y sistema de convivencia que conoce a través de la planificación y organización de la Autoridad, es decir, del Poder de la Autoridad.


La sociedad le ha otorgado un fin sagrado al pensamiento o conocimiento que dicta la Autoridad, por ese motivo la Autoridad también adquiere un carácter sagrado en forma de Poder que somete y por lo tanto anula la voluntad del individuo y la sociedad o pueblo (usando el término estrictamente político), de ahí que pueda justificar su conducta (aún siendo ésta aberrante o criminal) en última instancia al delegar su juicio a un ser que considera sagrado.

No puede haber un marxismo que sea libertario o revolucionario porque el ideario de un autor (por muy brillante que sea) es contradictorio con la esencia de la emancipación del ser humano como ser humano libre de toda autoridad.


El sistema de dominación, ya sea en un versión dictatorial o partitocrática (dictablanda) cuyo eje rector es el Estado adquiere según la forma de gobierno diversos grados de dominación sobre sus ciudadanos que inciden y se proyectan en los distintos tipos de libertades del individuo y del colectivo como; la libertad de expresión, la libertad sexual, la libertad económica, la libertad política, la libertad religiosa y la libertad filosófica.


La producción de mercancías gestionada por el Capital, es decir, en gran medida por las multinacionales asociadas con la Banca y apoyadas por el Estado provocan crisis en la medida de la sobreproducción de mercancías que planifica la empresa para de este modo abaratar los costes de éstas y los salarios de los trabajadores, en este contexto y bajo la mundialización del Capitalismo, lo mercados pueden expandirse y deslocalizarse contribuyendo y fomentando la libre-competencia de los pueblos a través de las multinacionales que operan en sus respectivos países, de este modo el sistema de dominación consigue gestionar las crisis que provoca el Capitalismo en todas sus fases.

No hay comentarios: