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martes, 15 de julio de 2014

La sociedad de la violencia.

                                             Contra los violentos.





La violencia como método de dominación y coerción se ha utilizado comúnmente a lo largo de la historia de la humanidad como vía de escape para llenar el vacío existencial del hombre frustrado.

Habría que señalar que el uso de la violencia cómo método de liberación por parte de los oprimidos y que sirve de base para un cambio social o político en la cual su fin no es individual sino colectivo y que su lucha es en contra de un dominio inhumano per se, que por su propia naturaleza se ha dado en muy pocas ocasiones y se podría decir que es excepcional debido al aumento de la degradación que se ha ido gestando en el hombre sobretodo durante estos últimos siglos, no es la que se va a tratar en este artículo, la violencia ejercida por personas que no tenían alternativa y que han luchado por propósitos e ideales más elevados y más honestos, porque sin duda no tendría sentido alguno.

En cambio intentaré analizar el fenómeno de la violencia desde el ámbito que es utilizada como norma a cumplir por todo ciudadano ejemplar que se precie en la actualidad y en una sociedad basada en la competencia y el odio como principales fundamentos y pilares que la sostienen.

El tipo de violencia que más se ejerce a día de hoy es la psicológica, pero aunque no sea física, no deja de ser dañina y cruel con todo lo que puede también conllevar, la humillación es una consecuencia del odio entre los hombres como la competencia sirve para dividir y enajenar al individuo.

La competencia en esencia es violencia, un tipo de violencia sublimada y aceptada como tal por el sujeto para desarrollarse y convivir en condiciones infrahumanas, es el precio que tiene que pagar en resumidas cuentas la humanidad para mantener el sistema capitalista de progreso y modernidad en crecimiento continuo.

La aceptación de un mundo industrializado se debe más a la competencia que a la cooperación con todo lo que conlleva, no cabe duda que la revolución industrial fue la precondición para un mundo cada vez más estatizado y para el auge del capitalismo.

Sin competencia el Estado y el Capitalismo no habrían existido, y su fuente es la violencia que engendra el odio entre los seres humanos, por esa razón estoy en contra de los que quieren ejercer la violencia desde el Estado o para la conservación y el bien del mismo, porque la considero una degradación y mutilación de lo humano en su esencia.

En efecto, al Estado y al Capitalismo le interesa que exista violencia entre los hombres para poder tener el control sobre la masa y ejercerla cuando se requiere de forma brutal e implacable al tener el monopolio de la misma, con lo cual se aseguran la continuidad de un sistema corrupto y degradado en la que sus intereses están por encima de cualquier juicio ético y moral que intente poner en evidencia el uso de la fuerza que ejercen como elemento de dominación y explotación sobre el pueblo.

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