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martes, 26 de julio de 2011

Jon Idigoras Kongresuan.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y esto? Joer, Matapuces cada dia más radical. Jon Idigoras kongresuan, que debe ser Juan Idígoras en el Congreso. Pues eso, en cristiano.

Matapuces dijo...

Lo curioso es que en el lenguaje coloquial se llame "cristiano" al castellano...jejejejeee.

Por otro parte la intervención de Idigoras sin entrar en el tema de la ideología,es NOTABLE.

Salut

Anónimo dijo...

Aver chavalote, ESPAÑA ES UNA DEMOCRACIA, y punto pelota. Anda que, ¿no serás tú uno de los armadanzas de Ácratas? Pues sí que...

El lobo estepario dijo...

A mí que no me asocien con Idígoras, que después de todo participó de la misma farsa que el resto.

Ahora bien, ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA.

En primer lugar, en España no existe separación de poderes, ni en el legislativo respecto al ejecutivo, ni evidentemente en lo que concierne al judicial.

Esto último es obvio: los puestos del Tribunal Constitucional, así como los del Supremo, se reparten por cuotas de partido. Todo el mundo lo sabe, y todo el mundo traga.

Pero es que además, dada la violación del mandato imperativo, que en principio garantiza la constitución (que cada diputado vote en conciencia) en aras de la disciplina, de la jerarquía del partido, y dado la banca azul del gobierno en el parlamento, lo que a fin de cuentas sucede es que el legislativo hace lo que dicta el ejecutivo; por tanto, más valdría abolir el Parlamento y que los jefes de partido, directamente, dieran las órdenes, puesto que es lo que sucede realmente.

Y una cosa así no es democracia, ES FASCISMO. Sólo un ignorante, un bobo, un botarate, puede negarlo con tanto descaro, con semejante desfachatez, con esa insultante osadía. O eso, o un golfo.

Dado que además los partidos, internamente, son antidemocráticos (impera el dedazo del Jefe), la disposición de sus estructuras es vertical, al más puro estilo fascista (o comunista), siendo la consecuencia de ello que toda iniciativa partidocrática depende de la orden de los arriba, que los de abajo obedecen en pago al favor prestado (su nombramiento) aun contra la supuesta ideología o programa de partido.

El elector, además, no vota a su diputado, ni siquiera mediante la forma mixta (el sistema australiano), sino que se limita a votar listas de partido (como en el FASCISMO), pudiendo simplemente escoger entre un partido y otro.

Como el partido no responde ante el elector, puesto que los diputados los nombran los jefes de partido, y no los ciudadanos, el resultado es que los diputados, por orden de partido, defienden la política económica que les interesa a los amos del cotarro, es decir, a los banqueros y a los grandes industriales.

Esto es elemental, pero se sigue uno encontrando con cazurros y personas que sólo muestran su cerrazón intelectual al negar la realidad, QUE NI ESPAÑA, NI ITALIA, NI ALEMANIA, ETC., SON DEMOCRACIAS.

Antes de largar por el pico, hay que documentarse, culturizarse un poco. No seguir las consignas del sistema de propaganda. Que democracia no es votar eligiendo entre dos chacales integrados en listas opuestas confeccionadas por hienas opuestas, sino controlar a los representantes del poder, de un poder fragmentado (separación del Ejecutivo, Legislativo y Judicial), no centralizado, no heredero de los totalitarismos fascista o comunista.

Matapuces dijo...

Me gustaría hacer un comentario sobre un artículo que leí no hace mucho en un periódico de la ciudad donde vivo ahora, sobre la guerra civil, y que me llamó la atención y que está relacionado con lo que se debate.

Resulta que a finales del periodo de la guerra civil, la república hacía llamamientos para que los ciudadanos se alistaran con el bando republicano, dada las muchas bajas y que todo iba de mal en peor.

Supongo que esto ocurrió en muchas ciudades en las cuales habían desertores que decidieron no ir a las convocatorias para alistarse e ir al frente.

En los últimos meses del conflicto, el gobierno decidió con un decreto conmutar la pena a todos los desestores que se presentaran.

Resulta que una vez se presentaron, todos fueron enviados al luchar al frente.
Otra vez la táctica del engaño funcionó, y sigue funcionando a día de hoy como siempre se ha llevado a cabo.