Tras la noticia del fallecimiento de Rosalía Mera, cofundadora
del imperio Inditex junto con su exmarido Amancio Ortega se podría
cuestionar e investigar los orígenes, motivaciones y porqués que tienen
los hombres para la acumulación de bienes y capital, es decir, de
riqueza, pero este debate que supondría tener que analizar la estructura
de la conciencia humana daría pie a formular también el sentido de la
vida que le da cada individuo a su existencia, una tarea en la que
también hallaríamos aparte de los factores internos de la conciencia,
factores creados por el pensamiento del hombre a lo largo de la historia
en forma de propaganda que sirven para dirigir la conciencia colectiva
de la sociedad. La propaganda creada por una élite y dirigida a
manipular la conciencia de la sociedad conduce al engaño y
posteriormente al auto-engaño del individuo, las religiones son un buen
ejemplo de ello. A día de hoy, donde la religión ha pasado a tener un
papel secundario en la vida del sujeto (sobretodo en Occidente), la
política, los deportes y el entretenimiento junto con internet, crean la
nueva conciencia colectiva del pueblo, es decir, las nuevas religiones
en las que sus discípulos deban y tengan que creer, en definitiva, vivir
en una forma de vida ya planificada desde su inicio, lo que significa
la destrucción de la capacidad de desarrollo de la conciencia del
individuo.
La moraleja a la muerte o la vida según las connotaciones que le
queramos dar, la podemos encontrar en “Coplas por la muerte de su
padre”, obra que dedica el autor a su padre tras su fallecimiento.
Que mejor manera de poder entender la conciencia del hombre que la de
poner uno de los versos que le escribió Jorge Manrique a su padre.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos;
i llegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.
In LSD Veritas -
Benvinguts al meu racó.
Todo está sujeto a interpretaciones, por lo tanto la realidad es subjetiva y las formas de pensar y vivir son caóticas y conflictivas. El pensamiento enmascara a menudo la verdad de los hechos. La realidad ya no puede ser objetiva. Todo pasa por el filtro del pensamiento y el individuo deja de observar los hechos tal como son.
lunes, 19 de agosto de 2013
Un díalogo sobre la violencia en la sociedad.
Carlos: El hecho es que miles de años después de la consolidación de la especie, se sigue esperando esa toma de conciencia que probablemente sea inalcanzable, al menos de un modo generalizado. Siempre se podrá decir que se han dado muestras de progreso, comparando nuestra época con otras, pero en todo caso dependerá de la región (todavía hoy se jalean lapidaciones, por ejemplo) y del prisma que apliquemos: son justificados, asépticamente, el pillaje y el genocidio cuando conviene.
Aparte la historia no es lineal, como defendía Marx, sino circular. Y estos tiempos, este amanecer del siglo XXI, tiene, o eso me parece a mí, bastante de involución, de retroceso.
La violencia es una fuerza generada por dos motores básicos: 1) la frustración, 2) el dominio (la voluntad de poder). La primera causa es exculpable; la segunda sólo podría combatirse atacando precisamente toda estructura de poder. O cuanto menos "democratizando" dicho poder. Desde el momento en que se consolida el poder, o degenera en tiranía, la violencia es la consecuencia lógica de su mantenimiento.
En toda estructura de poder despótica (si bien toda estructura de poder tiende al despotismo) urge reprimir (y la violencia es el instrumento natural de la represión) a todos aquellos que, perjudicados por haber sido ubicados en la base de la pirámide social o socio-económica, reclaman un día sus "derechos". Otra cosa es que en la época en que nos toca vivir la violencia se haya disfrazado de múltiples maneras, y se llame "violentos" precisamente a los que se rebelan abiertamente contra la tiranía silenciosa
Albert: Sí, el concepto de la no-violencia es muy difícil de admitir por todo lo que podría conllevar, al tener el hombre una real interpendencia a nivel social y económica con el prójimo, de todos modos no podemos banalizar la violencia para hacer uso de ella ciuando nos pudiera interesar, el problema a día de hoy es que la violencia ya forma parte de las relaciones convivenciales entre los hombres practicamente en todo el mundo, ya sea de una forma u otra y a distintos niveles.
El concepto o mejor dicho el ideal de la no-violencia como diría Krishnamurti, lo que existe realmente es la violencia, el problema entonces es sumamente grave cuando las relaciones son violentas, porque significa que la inmesa mayoría (sino todas) de las relaciones que tenemos o que en el futuro tengamos también van a ser violentas.
En este último comentario me refería a la violencía psicológica, no podemos destacar y significar la violencia sólo cuando hacemos referencia a guerras o conflictos armados.
La violencia psicológica y física se manifiesta en distintos planos según las circunstancias relacionales en las que se halle el individuo en cada momento y sujetas a condicionantes internos y externos (aunque acaben desarrollándose en mayor medida los externos por distintos tipos de interés individual del hombre), inducido también por las reglas que se establezcan (ejecutadas por un líder o jefe) en el grupo y por el entorno y el ambiente de convivencia del mismo.
Carlos: Las relaciones serán más violentas (física o psicológicamente) cuanto más jerarquizada esté la sociedad. Por esta razón, en esta época nuestra de regresión al llamado "capitalismo salvaje", impera la violencia. Un nivel de competitividad rayano en lo enfermizo, un particularismo atroz, llevado incluso al extremo de la neurosis, determinan una sociedad violenta. Quiero decir que a medida que el capitalismo involuciona hacia su manifestación más agresiva, más polarizada está la sociedad (como consecuencia lógica de la acumulación de capital en menos manos y de la extensión de la pobreza en más amplias capas sociales), lo que conduce irremisiblemente a un mundo cada vez más violento. Y en un contexto así, la toma de conciencia equivale a echarle azúcar al océano desde la orilla intentando que el agua se vuelva dulce. En un sentido ético es algo irreprochable, pero en un sentido práctico, resulta totalmente inútil. Capitalismo y violencia son las dos caras de la misma moneda.
viernes, 16 de agosto de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
miércoles, 7 de agosto de 2013
¿Cómo vive el hombre en la deprimente realidad?
El sujeto tiene que hacer frente a la realidad escapando de ella continuamente, un ejemplo lo podemos tomar de la industria del entretenimiento que sirve para esos fines (cine, televisión, literatura, música, teatro, deportes juegos, internet, videojuegos, etc, etc, en definitiva grandes espectáculos) es el soma que disuelve el aburrimiento y el fastidio de su existencia y sirve de apoyo ilusorio y limitado en el que se ve atrapado por una realidad continuamente deprimente sin posibilidad de hallar una solución al problema por si mismo. El sistema capitalista imperante a nivel mundial reduce al ser humano a un hedonismo psicológico basado en la cultura del consumo, la sociedad del espectáculo que diría Guy Debord se ha ampliado a niveles nunca vistos. La finalidad de la industria del entretenimiento y del espectáculo deportivo entre otros es conducir al hombre a aceptar un realidad hostil y en algunos casos aterradora en la que pervive , en este caso el sufrimiento del hombre queda disuelto por unos instantes de distracción en la que, en la mayoría de las ocasiones no es ni el protagonista ni tampoco su autor. El hombre se ha convertido en un apéndice de la gran máquina capitalista que elimina su capacidad para crear, destruido psicológicamente, hecho un guiñapo al fin de su propio temor y miedo existencial, acaba asimilado por la gran máquina que elimina sus dotes creativas y absorbe todas sus facultades que pueda tener en forma de energía para sus intereses evidentemente particulares.
Pequeño resumen sobre el libro de Giuseppe Fava "Mafia, historias a la sombra del poder"
Las entrañas de la mafia por Giuseppe Fava.
El término mafia ha entrado ya en el lenguaje mundial, pero no se suele emplear con su significado exacto. La mafia es mucho más que una organización criminal que controla su territorio e impone su ley por la fuerza. Mafia es ahora poder político, económico y financiero, insertado en las leyes del mercado dominante. Fava conocía como nadie este fenómeno, carcoma de una Sicilia que él soñaba diferente. Cuando la mataron, acababa de escribir este libro.
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