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lunes, 3 de febrero de 2014

La sociedad del odio



                      La violencia como vía de escape para el hombre frustrado.








    Si entendemos que la violencia en el hombre se ha convertido en la principal herramienta y fuerza generadora para poner en marcha y mantener en funcionamiento el motor del sistema y la relaciones en la sociedad actual, podremos discernir que el conflicto que se origina en el hombre y las relaciones que tiene, acaba alterando la realidad de los hechos que dan a su alrededor.
El hombre frustrado busca incesantemente en su vida subterfugios y chivos expiatorios para justificar su conducta, y también poder de este modo darle un sentido coherente a sus acciones.
La capacidad de auto-engaño del sujeto es la consecuencia del entorno en el que interactúa y el grado de auto-engaño variará según el ambiente en el que se desarrolle su vida, entre otros factores intervendrán, las relaciones con sus semejantes, la propaganda, la cultura, el entretenimiento, la educación, etc.
Otra de las vías de escape para el hombre frustrado es el uso de la violencia psicológica a modo de intercambio de humillaciones con sus semejantes, el grado y la forma del mismo variará también según el entorno en el que se encuentre.
Otra de las vías de escape para el hombre frustrado es el deprecio hacia sus semejantes – no hay que olvidar que no deja de ser otro tipo de violencia – , como el racismo, la xenofobia, el chauvinismo, los nacionalismos, la religión, la política.
La integración del hombre en un sistema violento conformará la percepción que tiene del mundo y acabará también por consolidar su carácter, con lo cual la violencia pasa a ser la norma y su uso un mandamiento a cumplir para el hombre.
Otro factor determinante en la conducta del hombre es la hipocresía, mediante ésta se desarrolla como ser humano y se auto-engaña para justificar la violencia como medio de supervivencia.

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