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lunes, 28 de noviembre de 2011

La imaginación es hija de la intuición.

El hombre como animal de costumbres, también imita al semejante en todo lo que pueda serle de utilidad en la vida, éste mimetismo corresponde a la capacidad con la cual el hombre se relaciona con sus congéneres y desarrolla sus aptitudes en la sociedad, que es en el fondo el sistema en el que también vive. La imitación es algo intrínseco en nosotros, el aprendizaje necesita de la memoria para ser utilidad en la existencia, pero la pregunta es: ¿hasta qué punto la memoria tiene que actuar cómo pensamiento y forma de proceder en nosotros?

Nos decidimos en la mayoría de las ocasiones a tomar caminos que ya han sido explorados por otros, esta inclinación natural de nosotros forma parte del condicionamiento como “programación” instintiva, y es debido a la sugestión que nos provoca lo que podemos desarrollar como personas, y nuestra conducta que nos empuja a seguir razonamientos que han sido investigados por otros hombres. La realidad del mundo tal como la conocemos se basa principalmente en ideas que han sido llevadas a cabo de diversas formas, el conocimiento, los inventos y todo lo que ha podido hacer el hombre ha surgido de su necesidad de expresarse y poder darle un sentido a su vida, la capacidad de creación del hombre nace de su imaginación que se relaciona con los pensamientos de las cosas de este mundo, pero en la inmensa mayoría de las ocasiones, el hombre no explota esta capacidad innata de la imaginación, esto es debido básicamente a su forma de pensar condicionada, nos limitamos a decir y expresar ideas y razonamientos que han sido previamente ya planteados y realizados.

¿Cómo se puede imaginar? Limitando todo nuestro pensamiento a la nada. ¿Existen métodos para llegar a la nada? No existen. Cada cual tiene que saber como poder desarrollar sus potencialidades, y saber llevar sus ideas, con las herramientas que tenemos. ¿Puede el “inconsciente” traicionarnos, con el consecuente autoengaño? Sí puede, y lo hace también en muchas ocasiones, pero esto no tiene porque dejar que nos turbe y tendremos que partir de cero y seguir nuestra intuición.

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