In LSD Veritas -

Benvinguts al meu racó.


Sé tu propia luz.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

HENRY DAVID THOREAU

Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel.

El único modo de decir la verdad es hablar siempre con amor.

Eres más consciente que antes de lo que es importante y lo que es trivial. Tu ser querido vivió, pero tú todavía estas vivo. ¡vale la pena esperar al futuro!.


Ningún ser humano, pasando la edad irracional de la niñez, querrá conscientemente matar a alguna criatura que mantiene su vida de la misma tierra que él.


Una vez tuve un gorrión posado en mi hombro por un momento mientras yo estaba cavando en un jardín del campo, y sentí que era más distinguido por ese suceso de lo que hubiera sido por cualquier charretera que hubiera podido llevar.

Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida...para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido.



La mayor parte de los hombres, incluso en este país relativamente libre, se afanan tanto en innecesarios artificios y labores absurdamente mediocres, que no les queda tiempo para recoger los mejores frutos de la vida.



Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve.

Hay momentos en que toda la ansiedad y el esfuerzo acumulados se sosiegan en la infinita indolencia y reposo de la naturaleza.

En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad.


Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse.


¿Es la democracia, tal como la conocemos, el último logro posible en materia de gobierno? ¿No es posible dar un paso más hacia el reconocimiento y organización de los derechos del hombre? Nunca podrá haber un Estado realmente libre e iluminado hasta que no reconozca al individuo como poder superior independiente del que derivan el que a él le cabe y su autoridad, y, en consecuencia, le dé el tratamiento correspondiente.


La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino que resultan un obstáculo evidente para la elevación espiritual de la humanidad.


Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.


La ley jamás hizo a los hombres un ápice más justos; y, en razón de su respeto por ellos, incluso los mejor dispuestos se convierten a diario en agentes de la injusticia.


Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno.

De qué sirve una casa sino se cuenta con un planeta tolerable donde situarla.

Nueve décimas partes de la sabiduría provienen de ser juicioso a tiempo.


El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando.


Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos.


Hay muchos que se van por las ramas, por uno que va directamente a la raíz.

Durante seis años dejé de pagar mis impuestos como votante. Por este hecho pasé una noche en la cárcel y mientras miraba las paredes de piedra sólida, la puerta de madera y de hierro y las ventanas cruzadas por barras de acero, no pude dejar de impresionarme por la estupidez de esa institución que me trataba como si fuera un paquete de carne, sangre y huesos que debía ser encerrado bajo llaves... En momento alguno me sentí confinado, y aquellos muros me parecieron un gran mal gasto de piedras y mortero... En cada amenaza y en cada cumplido saltaba el desatino; pues creían que mi mayor deseo era el hallarme del otro lado del muro. Y no podía dejar de sonreírme al ver con qué diligencia y cuidado me cerraban la puerta cuando me enfrascaba en mis meditaciones, que los seguían afuera sin problema ni dificultad, no siendo sino ellos todo lo que allí era peligroso. Vi que el Estado era de pocas luces y que no era capaz de distinguir amigo de enemigo, de manera que le perdí el resto del respeto que aún me quedaba y le compadecí.


La luz que enceguece nuestros ojos es oscuridad para nosotros. Sólo alborea el día para el cual estamos despiertos. Hay aún muchos días para amanecer. El solo no es sino una estrella de la mañana.

2 comentarios:

El lobo estepario dijo...

Hace un par de años, me hice con 'Desobediencia civil y otros escritos' y 'Walden, una vida en los bosques'.

Al leer mi tesis hace un par de meses, recordé al capitán Brown (antiesclavista que actúo por cuenta propia, sabedor de que el Estado no actuaría con justicia, ¡qué razón tenía, los negros no votaron hasta 1968!), y al que Thoureau dedicaba un memorable escrito (que está en esa primera obra citada, creo que hacia el final). Y cómo no, el bueno de Thoureau levantó cierto revuelo en el aula, como pasa siempre donde abundan los hipócritas, caso de la universidad española, donde se niegan a reconocer la responsabilidad del imperio español en la trata negrera.

Si no has leído 'Walden', búscatelo, trata sobre sus experiencias en los bosques, como eremita, pero no religioso, sino como el que renuncia a vivir las mentiras sociales y se retira a la soledad de la naturaleza, como el dios Pan.

Un libro parecio (novela) es 'Pan', de Hamsun, aunque se mete una chica de por medio, y el solitario, como es lógico, ya no resiste lejos del hormiguero (lo que no quiere decir que sea domesticado).

Saludos.

Matapuces dijo...

Hola Lobo. sí he leido a Thoreau, me falta el de Capitán Brown, trataré de hacerme con Pan . me interesa el tema. Si no has leído "Más allá del tiempo" de Krishnaji y Dr Bohm te lo recomiendo también tratan diversas cuestiones, el condicionamiento y como funciona el cerebro, a mi me parecio bastante interesante, ya me comentarás.
Saluodos!!