jueves, 28 de julio de 2016

Reflexiones sobre el sistema de dominación y el Poder.





La diferencia fundamental entre el anarquismo y la democracia, es que aquel tiene en primer lugar como núcleo vital la libertad del individuo y después la del colectivo, y ésta tiene en primer lugar el acuerdo libre del colectivo y después el del individuo, es decir, en la democracia la mayoría del colectivo o la sociedad es la que acaba decidiendo y en el anarquismo el que decide es el individuo.

El gran éxito del sistema de dominación es culpabilizar a la víctima de su fracaso como integrante de la sociedad, al establecer la meritocracia (el gobierno de los mejores y de los mejores gobernados en base a la competitividad) como único modo de relación y por lo tanto de vida.

El poder que ostenta la clase dirigente es intrínseco al hombre y por lo tanto no es ajeno al pobre que tiene que luchar constantemente para sobrevivir como si fuera una condena impuesta por una élite que lo dirige en un sistema de dominación que se rige y está sustentado por estructuras del poder en las que también participamos de alguna forma u otra los desheredados de este mundo.
Por lo tanto, las razones de las injusticias de toda índole que se dan en nuestras vidas corresponden en primer lugar a circunstancias psicológicas del propio ser humano y después a las circunstancias materiales en las que se desarrollan las relaciones humanas y no al revés, como muchos quieren hacernos creer, se trata entonces de un problema fundamentalmente ético y no sólo económico el que sufrimos y padecemos constantemente.

La seguridad que ofrece el Estado al ciudadano le proporciona la confianza en Éste, es decir, la fe y por lo tanto la protección de cualquier eventualidad que le surja en su vida será compensada con su sumisión y obediencia cuando sea reclamado por cualquier motivo. En esta coyuntura si la seguridad surge del Estado y no del individuo, éste queda a merced de la institución porque la demanda de seguridad en general ha aumentado y el grupo o colectivo se ha visto superado por su magnitud con lo cual se ha visto obligado a crear un institución para incrementar la seguridad del individuo y de la sociedad frente a la posible amenaza de otras sociedades rivales que pongan en peligro la vida de los integrantes de la sociedad.

La propaganda, la información o el conocimiento (factores externos al ser humano) no deberían determinar sólo la conciencia, si la determina cae en una dependencia constante de fuerzas que no tienen porque ser siempre del interés del individuo y del colectivo o son contrarias a éste y su voluntad, y que no puede controlar ya que no están a su alcance de manera que la información o el conocimiento que invade constantemente el espíritu del individuo como forma de dominio por un agente externo tendrá que supeditarse al juicio individual por medio de la investigación o la duda. Los factores internos del sujeto junto con la conciencia serán su centro y motor para la acción y determinarán de este modo su voluntad.

El gran éxito del sistema de dominación es el encapsulamiento en la esfera o vida privada del individuo por medio del aparato tecnológico, de manera que el entretenimiento y la saturación de todo tipo de información y conocimientos (verdaderos y falsos) ayuda al proceso de atomización del sujeto que interpreta la información subjetivamente, fomentando diversas "realidades" en base a unas ideas creadas por el pensamiento en las que participa pasivamente, en este contexto la información sirve como medio de atomización y divide al individuo y por lo tanto a la sociedad en un ser individual o social con distintas maneras de ver e interpretar los acontecimientos históricos que se van sucediendo a través de distintas doctrinas o teorías que han sido trazadas por un tercero y que impiden una observación objetiva de los hechos que se dan reforzando de esta forma el sistema de dominación.
Por lo tanto el quid de la cuestión es no saber tanto lo que sucedió o lo que sucederá, sino más bien observar lo que está sucediendo ahora.

Una sociedad sin Poder es una sociedad sin dominadores ni dominados, una sociedad sin Poder es una sociedad libre, una sociedad sin Poder es una sociedad anárquica, una sociedad sin Poder es una sociedad pacífica, una sociedad sin Poder es una sociedad igualitaria, una sociedad sin Poder es una sociedad fraternal, una sociedad sin Poder es una sociedad ¿feliz?.

Si las circunstancias de la vida cambian permanentemente la voluntad del hombre, éste queda a merced de factores externos que alteran su estructura psicológica y modifican su percepción de la realidad, mutilando la esencia de su individualidad y condenándolo a la dependencia del sistema de dominación que lo integra en su superestructura como un elemento más del engranaje que tiene que obedecer de alguna forma u otra para poder sobrevivir.

miércoles, 20 de julio de 2016

Poder, tecnología, democracia representativa y totalitarismos.



El Poder puede aparecer en cualquier lugar porque la naturaleza y esencia del mismo corrompe toda forma de relación, la cualidad del Poder es intrínseca al sometimiento, es decir, a la autoridad como forma de dominación y a la perversión del autor por medio de la persuasión, bajo esta coyuntura el acuerdo entre iguales no puede existir, ya que la decisión de la acción está determinada por la fuerza de convicción y de sugestión del más perspicaz en el arte de la oratoria o de la escritura a través del pensamiento. En estas circunstancias el autor se convierte en autoridad por consentimiento de un tercero, a toda forma de autoridad le pertenece algún conocimiento o información de más o menos valor para la sociedad que puede llevar a la dominación.
Por lo tanto la principal estrategia del Poder para la dominación de las masas es la fragmentación o división a partir de cualquier autoridad que pueda utilizar (aun estando en su contra) o esté o acabe estando a su servicio por medio de su venta, enfrentándolas ya sea en el mismo grupo, organización o partido que pertenezcan o en el terreno político, religioso, social o filosófico en el que se desarrollen sus actividades sociales, mediante la estrategia del caos controlado, en esta coyuntura la corrupción de las sociedades puede ser gestionada por la élite de poder a través de los Estados.
Los movimientos disidentes que intenten acabar con toda forma de dominación o el Poder no podrán ser dirigidos por ninguna autoridad que se reclame poseedora de ningún conocimiento o inteligencia superior porque les llevaría otra vez a acatar las ordenes de un sujeto que se proclama líder del movimiento, por lo tanto el Poder debería quedar disuelto entre los miembros del grupo al tomar las decisiones que crean adecuadas y convenientes para la disolución de la autoridad que los dirige.

El progreso tecnológico representa en buena medida la rentabilización de la producción de las mercancías en el menor tiempo posible y la maximización de los beneficios a partir de la división del trabajo y la planificación en el proceso de producción dirigida por la burocratización mercantilista (Estado y Capital), es decir, de la utilización del pensamiento para influir en los factores que operan en todo el proceso del trabajo, sea esté productivo o no para la sociedad.
Por lo tanto el aparato tecnológico creado por el hombre o la sociedad se escinde de éste o ésta y se convierte en autónomo, provocando un nuevo modo de vida en el que la tecnología cobra "vida" y acaba dirigiendo al hombre, en esta coyuntura la técnica no está al servicio de la sociedad, al contrario, es la sociedad la que está al servicio de la técnica o en última instancia de la tecnología.
Cuando el aparato tecnológico es autónomo (es un fin, no un medio) puede ser utilizado por una minoría en beneficio propio, es decir, el interés de la élite no es tanto controlar el aparato sino más bien desarrollarlo y perfeccionarlo hasta donde se pueda para de este modo maximizar su función dentro de todo el campo social en el que opera la vida misma del sujeto.

Las democracias representativas o el Estado tienen en el los totalitarismos el "chivo expiatorio" y la amenaza perfecta para poder justificar ante sus respectivas sociedades el imperialismo terrorista y genocida que practican por ejemplo con los países más débiles en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, y que son la causa de millones de víctimas en todo el mundo a raíz de su política basada en el Estado, en las que se desarrollan y reproducen las sociedades capitalistas que pertenecen y aprueban de forma mayoritaria este sistema político de dominación que también las incluye a éstas, privilegiadas en algunos aspectos si las comparamos con las de los países subdesarrollados pero a la vez y de otro modo igual de sometidas y esclavizadas .

Las democracias representativas (cara amable) y los totalitarismos (cara abominable) son las dos caras de una misma moneda que representa el Estado y que podrá cambiar cuando más le convenga, es decir, cuando vea peligrar su status quo.

Mientras que en las dictaduras los engaños de una élite situada en el poder son más evidentes para el pueblo que en las democracias, en éstas se perciben con más claridad los auto-engaños de toda la sociedad, al estar integrado el pueblo de una manera simbólica en el aparato del Estado a través de los partidos que representan las distintas opciones y en los cuales participará la sociedad decretando por medio del voto que partido gobernará una institución que de por sí no tiene una ideología definida, al estar el Estado al servicio del Capital y perseguir los mismos fines que éste, es decir, la sociedad se auto-engañará por partida doble al elegir un partido que gobierna ficticiamente una institución que se auto-gobierna sin necesidad de partidos políticos.

La hipocresía es hija de la cobardía.

miércoles, 13 de julio de 2016

Reflexiones: ética, poder, fetichismo, capitalismo, democracia, ego.

      
 

                                                              Ego y libertad.

El ciudadano es al Ego lo que el individuo es a la libertad

El Ego son los recuerdos acumulados en la memoria que invaden el espíritu y le dan forma al pensamiento y planifican la conducta, por ese motivo el Ego es tan peligroso.

El Ego es lo que atomiza al individuo, es decir, es lo que no deja ser individuo al individuo y por lo tanto lo convierte en un miembro o una parte de la masa gregaria que puede ser fácilmente manipulada por un tercero, llámese prójimo o simplemente Poder.              
                                                     


                                                   La voluntad de Poder.

En el sadomasoquismo se entreven las características del ciudadano medio. Éste es sometido por la clase dirigente pero a la vez quiere someter al prójimo más débil, por lo tanto la función social del ciudadano medio está condicionada sólo por factores externos como la voluntad de poder, ser sometido y someter en general, entretanto los factores internos del individuo quedan solapados por una carencia en la auto-estima e independencia que lo inducen en primera instancia a obedecer acatando por ejemplo las ordenes de una autoridad concreta y después a someter al otro que está por debajo de él manipulándolo con su consentimiento o sin el. Esta es la cualidad del ciudadano medio que identifico acertadamente Fromm en sus investigaciones.




                                                 El Capitalismo es una religión.   
                                        
 El problema es mucho más grave si cabe cuando el trabajador asalariado en mayor o menor medida explotado por el patrón y por lo tanto dominado, se refleja en éste y aspira a convertirse en empresario explotador en su afán por enriquecerse y conquistar un status superior en la pirámide social o cuando simplemente sólo pretende ganar más dinero.

                                                
                                             
              La sociedad es el sistema o pertenezco a la sociedad pero no me identifico con ella.

La sociedad capitalista (la inmensa mayoría que tolera el sistema de dominación) es parasitaria per-se, sólo busca el máximo beneficio ya sea económico o espiritual con el menor esfuerzo posible, ante estas circunstancias aquel que se declare libertario o anárquico tendrá que optar por emanciparse de la sociedad en la medida de sus posibilidades y no seguir las normas y las leyes dictadas por el sistema de dominación capitalista, por lo tanto y en esta coyuntura para el individuo libertario el enemigo pasa a ser la sociedad capitalista.


                                                                Estado

El Estado es la institución que gestionan los burócratas que por medio de los políticos que representan a la sociedad en general, favorecen los intereses de la burguesía para que de este modo puedan explotar y someter al proletariado.


                             El fetichismo de la mercancia invade el espíritu humano.

El propósito del fetichismo de la mercancía o el consumisno en la sociedad capitalista es compensar la carencia de relaciones basadas en el afecto y el aprecio, bajo estas premisas, el materialismo es la fuente del progreso técnico y tecnológico y por lo tanto lo que da valor a la vida humana en forma de valor pecuniario.
Ante la esasez de relaciones basadas en el amor fraternal, la vida se vuelve rutinaria y aburrida, la soledad azota al hombre moderno como una enfermedad que lo aisla continuamente y se convierte en su enemiga íntima, de manera que para escapar del hastío en el que transcurre su existencia tiene que optar por entretenerse de cualquier forma, ya sea recurriendo a nárcoticos espirituales, es decir, a religiones que prometen una próxima vida mejor después de la muerte como las teorías de la reencarnación que fomentan sus gurús o las drogas legales o "ilegales" que les ofrece el sistema de dominación para su evasión de la realidad, no obstante, la diversión más potente que invade el espíritu del hombre moderno es el entretenimiento de los medios de comunicación de masas que abarca todos los espectros de la vida en los que se desarrollan las relaciones humanas (esfera colectiva),y también en la esfera privada del individuo,es decir, desde los más importantes como el terreno político, religioso,y cultural, hasta los más instrascendentes que son implementados por las instituciones del Estado que rigen y gestionan la vida de los hombres modernos.


                                                           Autengaño.
        
 El auto-engaño del hombre se fragua cuando ha muerto espiritualmente, es decir, cuando ha decidido vivir sin pasión ni voluntad propia o como un esclavo más o menos feliz


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                                                        La ética en el individuo.
El sistema de dominación ha salido victorioso cuando ha conseguido desintegrar al individuo haciéndolo sentir culpable de sus fracasos, el odio en el que se sustentan las relaciones de poder en el Capitalismo acaban por minar la moral del sujeto y pasa a ser auto-odio, entrado en una espiral de auto-destrucción en el peor de los casos o en una simple lucha por la supervivencia derivada de la competitividad y la violencia intrínseca del sistema abocada como tal a la reproducción y perpetuación del Capitalismo.



                                                      Democracias representativas

En el consenso de las mayorías (ya sea en forma de democracias representativas o de sistemas totalitarios) está la primera traición al individuo, al considerarlo un miembro más del grupo o colectivo que tiene que acatar las directrices de convivencia impuestas por la mayoría, en esta coyuntura se desposee al individuo de sus cualidades inherentes y de su libertad de conciencia y pasa a ser un miembro atomizado más de una masa gregaria y a la vez fragmentada por la propaganda.

domingo, 10 de julio de 2016

Algunas observaciones sobre los procesos migratorios y la técnica.



El progreso de la técnica y tecnología por parte del Estado y el Capital obedece a fórmulas de dominación cada vez más sofisticadas que repercuten en la sociedad dividiéndola en tres clases en general: obreros cualificados (los mejor adaptados al sistema), los imprescindibles para la patronal y el Estado, los obreros semicualificados que responden al perfil del ciudadano medio (unas vez prescindibles y otras no, dependiendo de la producción del mercado global) y por último el obrero no cualificado, éste prescindible para el sistema y trabajando en ocasiones o puntualmente como mano de obra barata, neolumpenproletariado.
La proporción total de asalariados trabajando para el sistema de dominación según Niño Becerra sería la siguiente: 1/3 o el 33% en cada clase social descrita, en mi opinión bastante aproximada a la situación actual si lo comparamos por ejemplo con las datos en el Estado español.

El uso de la técnica o la tecnología no podrá ser un medio hasta que no deje de ser un fin en si mismo para el hombre, cuando el aparato tecnológico se convierte en un fin para el hombre, éste se vuelve autónomo, se separa del servicio que había prestado y ayudado ha su creador y sirve a unos fines concretos como la eficiencia y el rendimiento máximo que puede extraerse de su utilización.
Cuando la técnica pase a ser de dominio exclusivo del individuo o la sociedad y la de sus necesidades (que no beneficios) ya no podrá ser utilizada por una élite como herramienta de dominación ya sea económica o propagandística (social), el uso de la técnica como fin por parte de una clase dirigente no es una apropiación en si misma de aquella sino más bien es la consecuencia del consenso de la sociedad en el uso de la técnica o del aparato tecnológico como fin dado, concreto e independiente de la sociedad y que sirve a los que se benefician de su utilización, es decir, al Estado y al Capital.

La paradoja totalmente irracional, incoherente y contradictoria de los procesos migratorios que se dan el mundo consecuencia del sistema dominación capitalista provocan constantes desplazamientos por parte de los trabajadores asalariados que repercuten en su vida social y económica, por lo tanto la movilización de la fuerza de trabajo y los medios de producción debido a la mundialización del Capital ofrece a los Estados una herramienta más para subyugar al asalariado que al verse impedido de trabajo como forma de subsistencia tiene que desplazarse, de manera que las relaciones sociales que se podían dar en su tierra de origen quedan rotas al emigrar a otros lugares. En esta coyuntura la lucha de clases queda disuelta.
La movilización del Capital por todo el mundo responde a intereses estratégicos que la clase dirigente lleva a cabo con sumo detalle y estudio para acaparar todos los recursos naturales del planeta y maximizar los beneficios económicos que produce y reproduce el trabajo asalariado de manera que, por medio del salario medio o el salario mínimo interprofesional de cada país puedan obtener la mano de obra más barata para la producción de mercancías a bajo coste.
Por lo tanto, dejando aparte los conflictos bélicos que provocan por ejemplo los países más "ricos" y desarrollados técnicamente en el continente africano para la adquisición de sus recursos, el fenómeno de la inmigración a nivel mundial corresponde a la lucha por la supervivencia que impone el sistema de dominación capitalista a los trabajadores o a la clase obrera desposeída evidentemente de sus medios de producción y que tiene que competir de manera cada vez más feroz, brutal y despiadada con sus compañeros trabajadores para conseguir unas migajas también más reducidas del pastel que se reparten entre la burguesía y los funcionarios del Estado, ahora bien, la competitividad fomentada y desarrollada por el sistema Capitalista repercute también entre las grandes multinacionales y los bancos que compiten por y para la maximización de beneficios que regula el Estado o los Estados más poderosos para la consecución del poder total como fin único sobre la población mundial a partir entre otros factores del progreso de la técnica y la atomización del individuo.


domingo, 3 de julio de 2016

Estado y Ego.




Tanto el Estado como sus instituciones en general y el Capital carecen de una ideología concreta, es decir, todas las ideologías están contenidas en el sistema de dominación para integrar a la sociedad en éste, por lo tanto y en este caso el fin prevalece sobre el medio, el Poder se sirve del Capital como medio para dominar y someter a la sociedad.
En esta coyuntura las ideologías políticas también son medios que utiliza el Poder para someter a sus súbditos, es decir, la ideología como tal hace al hombre desde el Estado, para que el sujeto fuera verdaderamente político se tendría que desprender del Estado y de este modo desde su autonomía e independencia construirse como hombre político e ideológico y así poder formar una sociedad libre de un sistema impuesto de dominación por una élite.

El Estado necesita de los avances de la técnica y la tecnología para aumentar la eficiencia y el rendimiento en el trabajo. de manera que por medio del progreso han conseguido y consiguen aumentar también los beneficios económicos desde la implantación de la propiedad privada y el trabajo asalariado como forma de producción social de bienes, mercancías y servicios.
Por lo tanto, el Estado como institución que conforma el sistema capitalista tal como lo conocemos hoy, se ha servido y se sirve del aparato técnico y tecnológico para fortalecerse y conseguir consolidar un único modo de vida que perpetúa un sistema de dominación basado en la técnica para el control económico sobre la sociedad.


El Ego son los recuerdos acumulados en la memoria que invaden el espíritu y le dan forma al pensamiento y planifican la conducta, por ese motivo el Ego es tan peligroso.

El Ego es la imagen (de nosotros mismos) creada por la memoria, es decir, una imagen del pasado que está petrificada, inmóvil y por lo tanto muerta. El Ego representa la muerte en vida, de manera que es la antítesis del espíritu que es el creador de nuevas imágenes que dan origen a la conciencia individual y social.

El Ego determina la adaptación del individuo en el sistema de dominación. por lo tanto es vital para la lucha por la supervivencia en la que está inmerso día a día, sin que nunca llegue la posibilidad de alcanzar la autonomía e independencia que le otorgaría la libertad.

En el consenso de las mayorías (ya sea en forma de democracias representativas o de sistemas totalitarios) está la primera traición al individuo, al considerarlo un miembro más del grupo o colectivo que tiene que acatar las directrices de convivencia impuestas por la mayoría, en esta coyuntura se desposee al individuo de sus cualidades inherentes y de su libertad de conciencia y pasa a ser un miembro atomizado más de una masa gregaria y a la vez fragmentada por la propaganda.



El sujeto deja de ser o no puede ser revolucionario cuando se somete de algún modo u otro al sistema de dominación, es decir, cuando pierde autonomía y empieza a depender de un tercero, llámase Estado o patrón.